La diócesis de Teruel y Albarracín bendice la sede del Centro de Escucha Esperanza

Diócesis de Teruel y Albarracín
5 de octubre de 2026

El nuevo servicio diocesano acompañará a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento, soledad, duelo o vulnerabilidad desde la escucha activa y una perspectiva humanizadora y cristiana

La Diócesis de Teruel y Albarracín ha bendecido la sede del Centro de Escucha Esperanza, un nuevo servicio diocesano destinado a acompañar a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento, vulnerabilidad, soledad o duelo. El acto se desarrolló en un ambiente cercano y contó con la participación de miembros de la comunidad diocesana vinculados a esta iniciativa, así como del Administrador Diocesano, don Alfonso Belenguer Celma, y de Mons. José Antonio Satué Huerto, Obispo de Málaga y anterior Obispo de Teruel y Albarracín.

Más que una inauguración formal, el encuentro quiso ser, como explicó el coordinador del Centro, Enrique Marco Iserte, una bendición y una puesta en manos de Dios de esta nueva iniciativa pastoral. «Creíamos un espacio más íntimo para poner en manos de Dios la obra que vamos a iniciar», señaló.

El Centro de Escucha Esperanza nace como fruto del Jubileo de la Esperanza celebrado en 2025 y de la reflexión que la Diócesis de Teruel y Albarracín llevó a cabo durante aquel año, especialmente a partir del Congreso de la Esperanza. La iniciativa fue impulsada durante el episcopado de Mons. José Antonio Satué con el deseo de que, una vez concluido el Jubileo, permaneciera en la diócesis una realidad concreta al servicio de quienes atraviesan momentos de dificultad.

El propio Mons. José Antonio Satué explicó durante el acto que desde el comienzo del Jubileo se planteó la necesidad de que este no se limitara a celebraciones y actividades formativas, sino que dejara «algo que quede cuando pase el Jubileo de la Esperanza» y que sirviera «para levantar la esperanza» de quienes pudieran encontrarse en una situación difícil.

En este sentido, destacó que el proyecto no debe entenderse como una iniciativa personal del obispo, sino como una propuesta nacida y asumida por la propia comunidad diocesana. «Si este proyecto tiene fuerza es porque fue algo que decidimos entre todos», afirmó, recordando el trabajo posterior realizado por el Consejo Diocesano de Pastoral.

Un espacio para acompañar y escuchar

El Centro de Escucha Esperanza forma parte de la Red de Centros de Escucha coordinada por el Centro de Humanización de la Salud de los religiosos camilos, que cuenta con una amplia experiencia en el ámbito de la escucha activa y el acompañamiento de personas en situaciones complejas y de duelo.

La metodología de esta red ofrece una experiencia contrastada en la escucha y el acompañamiento desde una perspectiva humanizadora y cristiana. El Centro de Escucha Esperanza adapta este modelo a la realidad pastoral de la Diócesis de Teruel y Albarracín, con el propósito de ofrecer un servicio competente, profesionalizado y profundamente evangélico.

Como explicó Enrique Marco, durante estos meses el equipo ha trabajado en la preparación del proyecto y en la formación de las personas que participarán en él. Actualmente son 16 las personas comprometidas con esta iniciativa, que quieren constituirse como una comunidad cristiana que, a través de la escucha, pueda aportar esperanza a quienes atraviesan situaciones difíciles.

El coordinador quiso dejar claro qué es y qué no es este servicio. «No es ni psicoterapia, ni dirección espiritual, ni asistencia social, ni damos consejos a nadie, ni resolvemos problemas», explicó. Su misión es acompañar a la persona que llega con su sufrimiento, ofreciéndole un espacio de acogida y escucha en el que pueda descubrir y recuperar sus propios recursos para afrontar su situación.

El Centro podrá acompañar situaciones de dificultad personal o familiar, soledad, duelo y pérdidas, enfermedad, desorientación o búsqueda de sentido, así como otras circunstancias en las que una persona pueda necesitar ser escuchada.

«Lo que han hecho los seres humanos por amor con otros seres humanos es acompañarles, escucharles y darles fuerzas para el camino», afirmó Marco, subrayando que el objetivo es que la persona pueda recuperar autonomía y continuar su propio camino con un horizonte renovado de esperanza.

«Un entorno seguro y una mano tendida»

También intervino durante el acto el director de Cáritas Diocesana, Antonio Hernández, quien destacó que todas las personas atraviesan en algún momento situaciones de dolor, soledad, desesperación o incertidumbre, momentos «en los que las palabras se agotan y la carga parece demasiado pesada para llevarla a otros solos».

Ante estas situaciones, señaló, el Centro quiere ofrecer «un entorno seguro y una mano tendida», desde una atención cercana y sincera. «No estamos aquí para juzgar ni para ofrecer recetas mágicas», afirmó, sino para acompañar y escuchar, respetando el ritmo y la historia de cada persona.

El director de Cáritas destacó también la importancia de crear un espacio sereno en el que sea posible «pausar el ruido exterior» y favorecer el reencuentro con la paz interior.

La sede del Centro de Escucha Esperanza se encuentra en instalaciones cedidas por Cáritas Diocesana, que además ofrece su apoyo y soporte al proyecto. Asimismo, se ha comenzado a desarrollar una experiencia de escucha vinculada al Colegio Las Viñas, destinada a poder acompañar, cuando sea necesario, a miembros del alumnado y a sus familias.

Una iniciativa abierta a toda la diócesis

El Centro de Escucha Esperanza quiere estar al servicio de todas aquellas personas que puedan necesitar este acompañamiento, independientemente de sus circunstancias o creencias. Su propuesta parte del respeto a cada historia personal y de la convicción de que toda persona puede encontrar, en un espacio adecuado de acogida y escucha, recursos para afrontar las dificultades que está viviendo.

Durante el acto se hizo también una llamada a la comunidad diocesana para dar a conocer el Centro, colaborar en el proyecto y acompañarlo con la oración. El equipo continúa trabajando en su formación y en la incorporación de nuevas personas que puedan prestar el servicio de escucha y colaborar también en otras tareas necesarias para el funcionamiento del Centro.

Por su parte, el Administrador Diocesano, don Alfonso Belenguer, agradeció el trabajo realizado por el equipo y destacó la necesidad de una iniciativa de estas características. Recordó que son muchas las personas que afrontan angustias y preocupaciones, algunas de carácter material y otras de índole moral o espiritual, y subrayó que quienes forman parte del Centro podrán aliviar esas situaciones «con su compañía, con su dulzura, con su escucha».

El Centro de Escucha Esperanza comienza así su andadura con el deseo de ser, en palabras de sus responsables, una comunidad cristiana que, a través de la escucha, aporte esperanza a las personas que atraviesan situaciones difíciles en sus vidas.

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