Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2026: «Custodiar voces y rostros humanos»

David López
6 de mayo de 2026

La Iglesia celebrará el próximo 17 de mayo la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, coincidiendo, como es habitual, con la solemnidad de la Ascensión del Señor. Para esta edición, el papa León XIV ha elegido el lema «Custodiar voces y rostros humanos», centrando su mensaje en los desafíos éticos y antropológicos que plantea el avance de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías digitales.

La jornada contará además con una celebración eucarística en la capilla de la Universidad Francisco de Vitoria, presidida por José Manuel Lorca Planes, presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales. La misa será retransmitida por TVE2 en el programa «El día del Señor».

Un desafío «no tecnológico sino antropológico»

En su mensaje, el Papa parte de una idea central: el rostro y la voz forman parte de la identidad irrepetible de cada persona y constituyen la base de toda relación auténticamente humana. «El rostro y la voz son sagrados», afirma el Pontífice, al advertir que las tecnologías capaces de simularlos pueden poner en riesgo dimensiones esenciales de la comunicación y de la convivencia humana.

León XIV sostiene que el problema de fondo no es únicamente técnico, sino profundamente humano. «El desafío, por tanto, no es tecnológico sino antropológico», escribe, alertando de que una dependencia excesiva de los sistemas de inteligencia artificial puede debilitar la escucha, el pensamiento crítico y la capacidad de discernimiento.

El Papa denuncia también que muchos algoritmos de redes sociales premian las reacciones rápidas y emocionales frente a la reflexión pausada, favoreciendo dinámicas de polarización social y de indignación permanente. En este contexto, advierte del riesgo de delegar en la IA tareas que afectan directamente al pensamiento, la creatividad o las relaciones personales.

Riesgos de desinformación y simulación

Uno de los aspectos más relevantes del mensaje es la reflexión sobre la creciente dificultad para distinguir entre realidad y simulación en el entorno digital. El Pontífice alerta sobre los «deepfakes», la manipulación audiovisual y la proliferación de contenidos generados artificialmente capaces de apropiarse de voces y rostros humanos.

Asimismo, expresa su preocupación por la capacidad de algunos sistemas de IA para influir de forma invisible en las emociones, opiniones y decisiones de las personas. Según el Papa, esta dinámica puede erosionar el tejido social y favorecer la desinformación, especialmente en un momento de crisis del periodismo de campo y de debilitamiento de los mecanismos de verificación.

En este sentido, León XIV reclama que los contenidos creados o manipulados mediante inteligencia artificial estén claramente identificados y diferenciados de aquellos producidos directamente por personas. También subraya la necesidad de proteger la autoría, la transparencia de las fuentes y el valor del trabajo periodístico.

Responsabilidad, cooperación y educación

Lejos de proponer un rechazo frontal de la tecnología, el Papa plantea la necesidad de construir una «alianza» basada en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación.

El Pontífice pide responsabilidad a las grandes plataformas digitales, a los desarrolladores de inteligencia artificial, a los legisladores y también a los medios de comunicación. A estos últimos les recuerda que no pueden permitir que la lógica de la búsqueda de atención inmediata prevalezca sobre la verdad, la precisión y el servicio al bien común.

Junto a ello, León XIV insiste en la importancia de una verdadera alfabetización mediática y digital que ayude a las personas —especialmente a los jóvenes— a desarrollar pensamiento crítico, aprender a verificar fuentes y comprender el funcionamiento de los algoritmos que condicionan los flujos de información.

El mensaje concluye con una llamada a recuperar el sentido profundamente humano de la comunicación: «Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona». Una invitación a que toda innovación tecnológica esté siempre orientada al servicio de la dignidad humana y del encuentro auténtico entre las personas.

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