Jaime Tatay es jesuita, ingeniero de Montes y doctora en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas, con una tesis sobre la relación entre las éticas ambientales y la evolución del pensamiento social cristiano. De hecho, va a impartir la charla «¿De verdad es necesaria una conversión ecológica?» en el Salón de actos de la Casa de la Iglesia (pza. la Seo, 6) esta tarde a las 19.30 h. Por este motivo, desde el programa de COPE «El Espejo de aIglesia en Aragón» hemos podido charlar con él.

Jaime es cierto que el cuidado del medio ambiente, pues cada vez ocupa más espacio dentro del pensamiento de la Iglesia católica ¿no? ¿Por qué este creciente interés?
El interés es paralelo al interés que ha tenido la sociedad. Es una cuestión, una preocupación que aparece a mediados de siglo XX y que va creciendo con el paso del tiempo. Además, todo aquello que sucede y afecta a la humanidad, le afecta y le interesa la Iglesia como parte de esa humanidad, entonces nos interesa tanto como ciudadanos como creyentes.

Por otro lado, hay una toma de conciencia mayor cada vez de que estos temas complejos están muy conectados con temas sociales que afectan a personas vulnerables, minorías, a colectivos más dependientes como decimos ahora. Y por eso el interés de la Iglesia en estas cuestiones. No es que antes no fuera conscientes, sino que poco a poco nos damos cuenta de que este es un tema que está afectándonos.

Hay antecedentes muy claros, como fue, por ejemplo, la tradición monástica, una manera muy armónica de relacionarse los monasterios con la naturaleza, con la agricultura, con la jardinería. Incluso nuestros ambientes educativos, el escultismo o la tradición, por ejemplo, de la sobriedad y las sencillez de vida, algo compartido por todas las religiones. Por ello, hay muchos antecedentes, pero es verdad,
en las últimas décadas, pues estas temáticas han cogido más fuerza.

¿Qué te gustaría que calara en la sociedad y en los católicos especialmente después de tu charla de hoy?
Creo que es un tema que debería, en mi opinión, formar parte de las diversas preocupaciones que tenemos como creyentes. Porque es un tema que afecta a la sociedad y nos afecta como ciudadanos. Así que es bueno que esté entre los temas de los que hablamos y que nos preocupan.

Luego hay un segundo aspecto importante, que es el conectarlo con nuestra espiritualidad, con la tradición, con la meditación de la Sagrada Escritura, con la celebración de los sacramentos, con los rituales cristianos, porque están todos impregnados de elementos de la naturaleza. Y hacerlo no como si fuese una especie de imposición ética, de ideología que viene de fuera, sino como algo que brota y mana desde dentro de nuestra tradición.

Y en último lugar, esto tiene que traducirse en pasos concretos como los que estamos dando ya, como tomarnos en serio la necesidad, por ejemplo, de ser más eficientes en el uso de la energía, o de consumir de una manera ordenada, o no desperdiciar alimentos, o no usar y tirar las cosas y vivir de un modo más sobrio y responsable. Yo creo que esas tres cuestiones me parecen fundamentales.

De hecho, ahora te quería preguntar sobre eso, ¿qué pequeños cambios realmente, que pasitos podemos dar para iniciar esa conversión ecológica o darnos cuenta, de cómo tenemos que cuidar de nuestra casa común?
Yo creo que un paso importante es el formarnos, como esta pequeña entrevista, la formación charla de esta tarde, un pequeño pasos para estar al día y para estar también conectados a fuentes fiables de información, entonces contrastadas de información que nos permitan luego tomar decisiones. Entonces, hay una parte de alfabetización y deformación que me parece muy importante. Y luego también el vincularnos a iniciativas que ya están en marcha, es decir, muchas diócesis, por ejemplo, están poniendo en marcha comisiones diocesanas de Ecología integral, donde hay sugerencias, donde hay propuestas, iniciativas que tienen que ver con la alimentación, con la energía, con el consumo, con las finanzas, con distintos ámbitos que afectan a nuestra vida diaria y que tienen que ver con esta cuestión ecológica. Es bueno echar mano de las iniciativas que tenemos cerca en nuestra parroquia, en nuestra archidiócesis, o en el colegio donde van nuestros hijos. Y luego también se pueden ir dando pequeños pasos en algunos ámbitos, como en la alimentación, en la ropa, el transporte o la energía.

Hablabas de la formación. ¿Nos puedes recomendar algún tipo de documento o libro con el que podamos familiarizarnos con todo este tema?
Yo creo que el documento de referencia es la encíclica del papan Francisco Laudato si‘ que aborda el cuidado de la casa común. Para quien no lo haya leído, creo que es el primer texto que habría que leer para familiarizarse con estas cuestiones. Y quizás luego también es muy bueno unirse a las iniciativas que hay dentro la Iglesia Universal, como el Tiempo de la creación que va de 1 de septiembre al 4 de octubre y durante el que se elaboran materiales, se invita a hacer una oración el día de Francisco de Asís y a reflexionar especialmente en estos temas. Yo empezaría por esos primeros pasos.