Huesca celebra la solemnidad del Corpus Christi con una multitudinaria procesión

Miguel Barluenga
7 de junio de 2026

La comunidad diocesana de Huesca ha celebrado este domingo la solemnidad del Corpus Christi con una solemne eucaristía en la Santa Iglesia Catedral, presidida por el vicario general de la diócesis, el reverendo José Alegre Lanuza, y seguida de la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento por las calles del centro de la ciudad. La celebración congregó a numerosos fieles, entre ellos los niños y niñas que este año han recibido por primera vez la Comunión en las distintas parroquias de la diócesis. También participaron representantes de la Corporación Municipal, cofradías, asociaciones eclesiales y miembros de Cáritas, cuya labor fue destacada durante la homilía.

La tarde, luminosa y soleada, acompañó el recorrido procesional. Los niños de Primera Comunión tuvieron un protagonismo especial al lanzar pétalos de flores al paso de la custodia, alfombrando simbólicamente la presencia de Cristo en medio de su pueblo. Durante la eucaristía, el reverendo José Alegre recordó quela fiesta del Corpus Christi invita a los cristianos a redescubrir el valor dela Eucaristía como alimento para la vida. Dirigiéndose especialmente a los más pequeños, explicó que Jesús «nos alimenta con lo mejor», del mismo modo que los padres buscan siempre lo mejor para sus hijos. «Cristo se nos da como ese pan vivo que ha bajado del cielo», afirmó, subrayando que la Eucaristía fortalece a los creyentes y les ayuda a superar las esclavitudes interiores, el egoísmo y las falsas seguridades que impiden caminar con libertad.

El vicario general destacó también la dimensión comunitaria de la celebración eucarística, presentada como un gran banquete de comunión. «Todos estamos sentados en torno a una misma mesa, con una misma dignidad, la dignidad de hijos de Dios», señaló. En ese banquete, añadió, cada persona está llamada a reconocer al otro como hermano y a vivir desde el amor y la fraternidad. En la parte final de su homilía, José Alegre recordó que la procesión del Corpus Christi es una manifestación pública de la fe y una proclamación de la presencia viva de Cristo en medio de la sociedad.

«La procesión de la Eucaristía por nuestras calles de Huesca quiere proclamar que Jesús vive en medio de su pueblo», afirmó. Asimismo, animó a los fieles a convertirse en «custodias vivientes», llevando la presencia de Cristo a través de su forma de ser, de vivir y de actuar. El sacerdote subrayó además la estrecha relación entre la Eucaristía y la caridad, poniendo como ejemplo la labor de Cáritas. «Que seamos también caridad que alimenta a los otros», pidió, invitando a todos a ser prolongación de las manos generosas de Dios y a construir una sociedad más fraterna y solidaria.

Tras la celebración eucarística, la custodia con el Santísimo Sacramento recorrió las calles de la ciudad acompañada por sacerdotes, religiosos, fieles y autoridades. La procesión se detuvo en la plaza de la Inmaculada, donde tuvo lugar un momento de oración junto a los niños de Primera Comunión, que renovaron su cercanía a Jesús sacramentado antes del regreso a la Catedral de Huesca.

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