Escuchar para sanar: los Centros de Escucha, una respuesta de la Iglesia en Aragón al sufrimiento

David López
9 de febrero de 2026

Con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, que la Iglesia celebra el 11 de febrero, las diócesis aragonesas ponen el foco en una de las respuestas pastorales más significativas surgidas en los últimos años frente al sufrimiento, la soledad y las crisis vitales: los Centros de Escucha. Espacios gratuitos, confidenciales y accesibles, promovidos desde la Iglesia, donde las personas pueden encontrar acompañamiento humano a través de una escucha cualificada y cercana.

En Aragón funcionan ya dos centros de este tipo —el Centro de Escucha San Camilo, en Zaragoza, y el Centro Javier Osés, en Huesca— y en los próximos meses comenzará a caminar el Centro de Escucha Esperanza, en Teruel. Una red que se inserta en la cultura del cuidado que impulsa la Iglesia y que mantiene una estrecha sintonía con las Pastorales de la Salud, protagonistas habituales de esta Jornada.

Escuchar no es solo oír

Los Centros de Escucha no son consultas psicológicas ni espacios de dirección espiritual. Su propuesta se basa en la relación de ayuda y el counseling, desde una escucha activa, empática y no directiva, que permite a la persona expresar su dolor y descubrir sus propios recursos. Cuando es necesario, estos centros derivan a otros servicios especializados —sanitarios, sociales o pastorales— formando parte de una red más amplia de atención.

Así lo explica Enrique Iserte, coordinador del futuro Centro de Escucha Esperanza de Teruel, que comenzará a funcionar tras la Pascua: «Se trata de crear un espacio donde personas que viven una situación compleja y difícil puedan encontrar un lugar de ventilación, un lugar de acompañamiento, para poder ampliar la perspectiva sobre lo que están viviendo». El centro atenderá especialmente situaciones de soledad no deseada, procesos de duelo, enfermedad o conflictos familiares, siempre desde la confidencialidad y el respeto.

Enrique Iserte, coordinador del Centro de Escucha Esperanza de Teruel.

Huesca: acompañar el duelo y prevenir el silencio

El Centro de Escucha Javier Osés, impulsado por los Hermanos de la Cruz Blanca en Huesca, funciona desde 2018 y ha atendido a cerca de cincuenta personas solo en el último año. Su coordinadora, Lucía Torner, destaca que el recurso nació al detectar «una necesidad clara de acompañamiento en procesos de duelo, no solo por fallecimiento, sino también por otros duelos, como el migratorio, además de situaciones de malestar emocional que no encontraban una respuesta inmediata».

Especial relevancia tiene su trabajo en la prevención del suicidio y el acompañamiento a menores y adolescentes. En este ámbito, el centro ha puesto en marcha talleres en centros educativos donde se abordan cuestiones como el acoso escolar, la comunicación no violenta, la autoestima o la gestión emocional, con un enfoque preventivo y de detección precoz.

Lucía Torner, psicóloga y coordinadora del Centro de Escucha Javier Osés. Foto Myriam Martínez. Fuente: Diario de Huesca

Zaragoza: una respuesta eclesial abierta a todos

En Zaragoza, el Centro de Escucha San Camilo comenzó su andadura a finales de 2024, bajo el amparo jurídico del Arzobispado y en colaboración con la Delegación de Pastoral de la Salud, en el marco de un convenio con los Camilos. Coordinado por Ana Vicente, el centro cuenta ya con más de treinta voluntarios formados y una veintena de acompañantes activos.

«No somos ni un confesionario ni una consulta psicológica», explica Vicente. «Ofrecemos una escucha que acompaña a la persona para que conecte con sus propios recursos y pueda encontrar caminos posibles en medio de su sufrimiento». Los acompañamientos más habituales están relacionados con procesos de duelo, crisis vitales y situaciones de soledad prolongada, una de las grandes heridas sociales actuales.

Presentación del Centro de Escucha en Zaragoza

“Donde hay sufrimiento, la Iglesia está llamada a hacerse cercana”

En su mensaje para esta Jornada Mundial del Enfermo, el papa León XIV recuerda que «el sufrimiento, cuando se vive en soledad, hiere; cuando es acompañado, puede abrir caminos de esperanza». Una afirmación que conecta directamente con la razón de ser de los Centros de Escucha, expresión concreta de una Iglesia que no pasa de largo ante el dolor humano.

En comunión con las Pastorales de la Salud y con tantos agentes que visitan hospitales, residencias y hogares, estos centros recuerdan que escuchar es ya una forma de cuidar, y que, en muchos casos, el primer gesto sanador consiste simplemente en ofrecer un espacio donde la persona pueda hablar sin miedo y sin ser juzgada.

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