El obispo de Barbastro-Monzón ha participado en el Curso de formación de agentes de Pastoral de Familia y Vida que se ha celebrado Guadarrama. Don Ángel, miembro de la Comisión Episcopal de Laicos, Familia y Vida, presidió la eucaristía en la tarde del día 9, primera jornada de este encuentro que se ha desarrollado bajo el lema “Una sola carne: elogio de la monogamia”.
En su homilía, «Una Iglesia que aprende a ser familia de familias», el obispo conectó las conclusiones de la reciente visita apostólica del Papa León XIV a España con la realidad cotidiana Barbastro-Monzón, abogando por superar viejas inercias institucionales en favor de un modelo plenamente sinodal y relacional.
El prelado describió los tiempos presentes como «extraños», marcados por una paradoja tecnológica sin precedentes: «Nunca habíamos estado tan conectados y, sin embargo, nunca habíamos estado tan solos». A partir de esta premisa, rescató la palabra bandera de las alocuciones del Papa León XIV durante su estancia en España: el encuentro.
El núcleo eclesiológico de la homilía supuso una firme invitación a reformar las estructuras pastorales. «Hoy el Espíritu nos está diciendo algo mucho más revolucionario: la familia no es solamente objeto de evangelización; es sujeto evangelizador». Especificó de forma rotunda que los hogares no deben tratarse como un «problema que resolver», sino como una «vocación que despertar y una misión que enviar».
Este enfoque entronca de forma directa con las líneas de acción que la Diócesis de Barbastro-Monzón viene implementando. El obispo expuso el concepto de «vocacionalizar la diócesis», aclarando que dicha expresión no apela restrictivamente al fomento de las vocaciones sacerdotales o religiosas, sino al redescubrimiento del llamamiento personal de Dios a cada bautizado en la complementariedad del matrimonio, la vida consagrada y el ministerio ordenado: «Nadie sobra. Nadie sustituye a nadie… Pero todos somos necesarios. ¡Todos, todos, todos!», exclamó recordando los ecos pontificios.
El obispo concluyó su alocución con un enérgico llamamiento a los delegados eclesiales congregados en Guadarrama, exhortándolos a no tener miedo y a proponer a la sociedad española la belleza del amor fiel, el valor sagrado de la mesa compartida, el respeto a las raíces que representan los mayores y la comprensión de los hijos como un regalo recibido para el mundo. La misión urgente, concluyó, no es construir una Iglesia con familias, sino «una Iglesia que vuelva a parecerse a una familia».
Las jornadas formativas se prolongaron hasta el domingo 12 de julio, contando con ponencias de alta densidad teológica y pastoral a cargo de personalidades como Mons. José Mazuelos y la subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida de la Santa Sede, Gabriella Gambino.


