Una vez concluida la fase diocesana del Sínodo que se trabajó en la diócesis de Zaragoza el curso pasado con la participacion de más de 400 grupos, toca plasmar de forma concreta las acciones a seguir durante este curso 2022-2023. Acciones derivadas de todas las conclusiones a las que se llegaron durante dicho trabajo sinodal.

Estas acciones se inscriben dentro de tres ámbitos de actuación (presentes, ausentes y alejados) y a través de ocho líneas estratégicas.

Estas líneas, que se desgranarán durante el acto de inicio de curso, abordan diferentes aspectos que nos impulsarán a crecer como comunidad eclesial  para avanzar como Iglesia en salida, misionera y evangelizadora.

Dentro del ámbito de los presentes, las líneas que van a marcar el trabajo de la diócesis son redescubrir la vocación bautismal, crear unos grupos de fe y vida que favorezcan la renovación de la vida parroquial, escoger la opción por los pobres, jóvenes y el ámbito rural, así como seguir con la participacion en el Sinodo Universal de la Iglesia.

Respecto al ámbito de los ausentes y alejados, el plan propone crear espacios de diálogo con esta parte de la población e impulsar una nueva mentalidad evangelizadora que nos lleve a realizar acciones de primer anuncio.

Además, hay dos líneas transversales que nos ayudarán a conseguir de una manera más eficaz los objetivos anteriormente expuestos. Por un lado, la coordinación y trabajo en común en toda la diócesis y la mejora de la comunicación, impulsando las redes sociales y una mayor presencia en los medios de comunicación no eclesiales.

Para inscribirse en el acto  del 1 de octubre, se ha habilitado un formulario al que se puede acceder a través de la página web corporativa vita.archizaragoza.org.

Para que este plan tenga éxito, cada uno de nosotros debe hacer ‘VITA’ de ello

Raquel Martínez, delegada para la Aplicación del Plan Diocesano de Pastoral