Emprendemos un nuevo curso pastoral y lo hacemos dejando resonar los ecos de la histórica visita del papa León XIV a España el pasado mes de junio. Seguro que este viaje apostólico va a suponer un empuje a la vida pastoral de la Iglesia en nuestro país. Y no solamente por su presencia sino también por su palabra, sabia y desafiante, dejándonos muchos retos que hemos de saber concretar.
Una de esas propuestas nos la propuso León en el encuentro que tuvo con los obispos españoles en la sede de la Conferencia Episcopal Española. Encuentro fraterno y profundo en el que nos animó a seguir concretando el camino sinodal: “el camino sinodal emprendido por la Iglesia, es un proceso de escucha en profundidad. Ser capaces de reconocer la voz de Dios que habla a través de la comunidad eclesial, es uno de sus valores fundamentales” (León XIV). En nuestra Iglesia diocesana desde el pasado curso venimos realizando, a través del método de la conversación en el Espíritu, algunos ejercicios de discernimiento que nos están llevando a tomar conciencia de nuestra realidad y a descubrir la huella de Dios en ella. Es un tiempo de renovación que hemos ido asumiendo como gracia y oportunidad y en el que el Señor también nos ha ido pidiendo una mayor conversión y compromiso. De alguna manera hemos ido haciendo nuestra, con sus luces y sombras, la llamada del Papa a hacer del mismo proceso sinodal un valor en sí mismo, destacando la escucha, la acción de Dios y la mediación de la comunidad eclesial.
Acoger y desarrollar en concreto esta propuesta, estoy convencido de que va a ayudarnos a vivir este curso que comienza, pudiendo participar en una serie de hitos que me parecen importantes para la vida pastoral de nuestra diócesis. El primero nos hace mirar al final de curso, en concreto a la gran Asamblea Diocesana que celebraremos el 22 de mayo. Para llegar a ella seguiremos desarrollando esos momentos de discernimiento en nuestras comunidades que nos ayuden a vivir la experiencia sinodal y, a la vez, a contemplar el camino que hemos de descubrir en la escucha del Espíritu, para poder desarrollar nuestros retos pastorales para los próximos años. Nuestro plan pastoral VITA, está llegando a su fin y necesitamos vivir con intensidad estos meses de escucha y apertura al Espíritu para ir descubriendo por donde seguir construyendo una Iglesia en estado de misión permanente.
Para preparar esa Asamblea, os invitamos a participar en otro hito: en el encuentro diocesano de principio de curso que tendrá lugar el 26 de septiembre. Realizaremos un encuentro de motivación en ambiente de oración que nos ayude a ilusionarnos con este curso y descubrir desde la conversación en el espíritu algunas concreciones para poder llevarlas trabajadas y discernidas a la Asamblea del mes de mayo. Es importante tu participación. Queremos comenzar el día 26 con un rato de oración compartida para después poder trabajar juntos y entusiasmarnos con algunos elementos que deben ir configurando nuestro futuro pastoral en los próximos años. Todos somos importantes y todos estamos llamados a aportar según nuestras posibilidades, siempre pensando en el bien común y en la misión evangelizadora de toda la Archidiócesis.
