Carta de los obispos de Aragón en el Domingo de la Educación en la fe

Iglesia en Aragón
2 de octubre de 2026

Celebramos el DOMINGO DE LA EDUCACIÓN EN LA FE, y lo hacemos con tanta alegría como compromiso y agradecimiento. Compartimos y vivimos nuestra fe en la Iglesia, y todos debemos ser conscientes de la importancia de transmitir esta fe a las nuevas generaciones, para que todos puedan descubrir «la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús» (Ef 3, 18). Esto es la fe cristiana: sabernos hijos e hijas de un mismo Padre, para poder vivir y compartir ese amor construyendo fraternidad, al estilo de Jesús.

Como Iglesia que peregrina en Aragón nos unimos a este día en el que renovamos nuestro compromiso de seguir transmitiendo nuestra fe, de seguir educando en ella, para que «la palabra de Vida produzca frutos de vida buena» (León XIV).

Tenemos presentes a todos los catequistas, a los profesores y profesoras de Religión, a tantas familias que acompañan a sus hijos en este precioso y apasionante camino. Pensamos en todas las personas que buscan a Dios, que le van descubriendo y que sienten que la fe en Jesús está siendo importante para ellos. Nos acordamos de las instituciones que tienen responsabilidades en este reto de la educación en la fe y de comunicar a la sociedad los valores de esta fe que proclamamos. Como pastores de nuestras diócesis, os agradecemos lo que hacéis, oramos por vosotros y os acompañamos en esta preciosa tarea.

Deseamos compartir con todos tres convicciones profundas que conviene tener muy presentes en este día. Las expresamos con tres palabras sencillas: ANUNCIO, TESTIMONIO y ENCUENTRO.

ANUNCIO

La fe es un anuncio de salvación. Por eso educamos en ella, porque todos necesitamos escuchar este anuncio de vida nueva. El Evangelio de Jesús nos anuncia que «la vida de todos puede cambiar, porque Cristo ha resucitado de entre los muertos. Este acontecimiento es la verdad que nos salva; por eso debe conocerse y anunciarse», dijo el Papa en el Jubileo de los Catequistas. Esta es nuestra convicción: necesitamos anunciar la Buena Noticia, la única que puede cambiar nuestra vida y llevarla a plenitud.

TESTIMONIO

La fe, ciertamente, tiene contenidos y es necesario conocerlos y comprenderlos. Los más importantes los expresamos en el CREDO. Pero para educar en todas estas verdades y convicciones, es fundamental el testimonio. El educador que quiere ofrecer a los jóvenes un mensaje de salvación, sólo lo hará si su vida transmite autenticidad, si vive aquello que anuncia. La fe que proclamamos es experiencia de vida. Quienes asumimos el encargo de educar en la fe, cada uno según nuestra vocación, debemos crecer en la conciencia de que ese encargo nos lo da el mismo Cristo: somos colaboradores del Señor, para hacer que su mensaje llegue a todos los corazones que lo buscan.

ENCUENTRO

La fe es un encuentro con el Señor. La educación en la fe consiste, esencialmente, en colaborar en ese encuentro. Para ello, los educadores necesitamos formación, trabajo en equipo, constancia y fuerza interior. No es una tarea fácil, y en ocasiones nos puede llegar el desánimo y el cansancio. Por eso os queremos recordar los tres consejos que el Papa León XIV nos da a cuantos deseamos colaborar en esta tarea educativa. Son muy certeros: «Que vuestro ministerio se base siempre en una profunda vida de oración, que se edifique sobre una sana doctrina y se anime con un genuino celo apostólico. Sólo así podréis dar respuesta a cualquiera que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros».

Gracias a todos los catequistas y educadores que dais lo mejor de vosotros mismos en esta preciosa tarea de educar en la fe. Gracias por vuestra dedicación, por vuestro esfuerzo y testimonio. Gracias por vuestra fidelidad y vuestro ejemplo. Contad con nuestra oración y cercanía. A todos, nuestro abrazo y bendición.

+D. Carlos Manuel Escribano Subías, Arzobispo de Zaragoza
+D. Ángel Javier Pérez Pueyo, Obispo de Barbastro-Monzón
+D. Vicente Rebollo Mozos, Obispo de Tarazona
+P. Pedro Aguado Cuesta, Obispo de Huesca y de Jaca
D. Alfonso Belenguer Celma, Administrador Diocesano de Teruel y Albarracín

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