Campaña contra el Hambre. Carta del obispo de Tarazona del 8 de febrero

Vicente Rebollo Mozos
6 de febrero de 2026

Esta semana estamos celebrando las 67 Campaña contra el Hambre que organiza Manos Unidas, la asociación de la Iglesia nacida por iniciativa de las mujeres de la Acción Católica en torno a los años 60 del siglo pasado, para ayudar a la promoción y el desarrollo de los países más pobres y con la finalidad de acabar con el hambre en el mundo que genera muertes, impide el desarrollo, aumenta las diferencias sociales, en definitiva, crea pobreza.

Manos Unidas nos ayudan a cumplir el deseo de Jesús expresado en sus palabras “tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber…” como nos recuerda el Evangelio, (Mt 25, 35), subrayando el Señor que si no lo hacemos, es a Él mismo al que no estamos ayudando, le ignoramos y despreciamos. Este deseo es el impulso que mueve a Manos Unidas y, también a cada uno de nosotros, a celebrar esta campaña.

El lema de este año es “Declara la guerra al hambre” que sirve para recordarnos que las guerras, las divisiones, los enfrentamientos e indiferencias generan hambre y pobreza. Si construimos paz y fraternidad, disminuiremos el hambre y la pobreza.

Como cada año, se nos propone un proyecto concreto para que fijemos en él nuestra mirada y aportemos nuestros donativos. El de este año es para la población de Sidón en El Líbano. Por qué ahí, porque hay en esta ciudad en torno a 1.500.000 refugiados procedentes de Siria, de los cuales se estima que 945.000 son menores de 15 años, los que más sufren por ser los más débiles. Este proyecto quiere apoyar un programa de formación en costura y confección para 60 mujeres sirias refugiadas en Sidón. Al terminar su formación recibirán una máquina de coser para que puedan trabajar usando los conocimientos adquiridos. También servirá para apoyar a otros 100 jóvenes y adultos, ofreciendo formación profesional en electricidad, reparación de teléfonos, manicura, cosmética y peluquería, junto con los materiales necesarios para trabajar posteriormente en lo que se hayan formado. Además, se formará a 5 profesores que ayuden al resto de personas en su etapa formativa. Esto se hace en colaboración con la Asociación FRATELLI, formada por hermanos de La Salle y hermanos Maristas que llevan trabajando más de 10 años con estos refugiados.

El importe del proyecto es de 32.984,00 €. Se nos invita a colaborar con nuestros donativos que se recaudarán en la colecta de este domingo o con otras actividades que realicéis en parroquias, arciprestazgos, colegios… Por pequeña que sea nuestra ayuda es muy importante para conseguir el objetivo propuesto. Los responsables de Manos Unidas de nuestra diócesis nos dan las gracias por ello.

Y, donde no llegue la ayuda material, pidamos a Dios, nuestro padre, que lo supla su providencia. También le pedimos que aumenten en el mundo el desarrollo, el progreso, la riqueza y la libertad en tantos países pobres. Que disminuyan en esos países la corrupción, la falta de transparencia, los odios, las ideologías contrarias al progreso y el desarrollo. Para ello le ruego al Señor que cambie nuestros corazones enfermos y divididos, por corazones fraternos y generosos.

Aprovechemos esta nueva campaña contra el hambre para ser generosos con los más pobres.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir
WhatsApp
Email
Facebook
X (Twitter)
LinkedIn

Noticias relacionadas