Más de 120 representantes de diócesis, movimientos y asociaciones participaron en Madrid en las XLVII Jornadas Nacionales de Apostolado Seglar, inauguradas por el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano.
La necesidad de una Iglesia comprometida con los desafíos sociales y de unos laicos capaces de transformar su entorno desde el Evangelio ha centrado las XLVII Jornadas Nacionales de delegados de Apostolado Seglar y responsables de Movimientos y Asociaciones, celebradas los días 24 y 25 de octubre en Madrid bajo el lema «Iglesia que camina con la humanidad».
El encuentro, organizado por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, reunió a más de 120 participantes presenciales, a los que se sumaron más de 1.250 personas inscritas para seguir por internet la ponencia del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid.
Carlos Escribano inaugura las jornadas
El arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, monseñor Carlos Escribano, fue el encargado de abrir el encuentro con la oración y un saludo a los participantes. Por su parte, el director del secretariado de la Comisión, Raúl Tinajero, invitó a aprovechar las jornadas para fortalecer la formación, compartir la misión y renovar la esperanza.
La cita ha permitido profundizar en la Doctrina Social de la Iglesia y reflexionar sobre la presencia de los cristianos en la vida pública, así como fortalecer la comunión entre quienes trabajan en el Apostolado Seglar.
«¿Vuestros grupos están transformando la sociedad?»
Esta fue una de las preguntas que lanzó el cardenal José Cobo durante su intervención, desarrollada en diálogo con Cristina Sánchez Aguilar, directora del semanario Alfa y Omega.
El arzobispo de Madrid invitó a las comunidades cristianas a examinar hasta qué punto su fe tiene consecuencias reales en la sociedad. En este sentido, señaló que el compromiso de los cristianos no puede reducirse a responder a las necesidades inmediatas, sino que debe contribuir también a transformar las causas de situaciones como la pobreza, la exclusión o las dificultades de acceso al trabajo y la vivienda.
Cobo recordó que la familia, la política, el mundo laboral, la cultura y la vida ciudadana constituyen ámbitos propios de la vocación de los laicos. Asimismo, insistió en la importancia de formar la conciencia desde el Evangelio, sin subordinar la fe a las ideologías, y apostó por el diálogo y la corresponsabilidad frente a la polarización social.

Experiencias de compromiso con la realidad
Las jornadas incluyeron la presentación de cuatro experiencias relacionadas con el discernimiento político al servicio del bien común, la lucha contra la pobreza desde Cáritas, la acogida comunitaria del Hospital de Campaña Santa Anna y el compromiso con la ecología desde la fe.
El domingo, tras la celebración de la Eucaristía en la parroquia de Santa María del Bosque, los participantes compartieron reflexiones y propuestas sobre la sinodalidad y el compromiso de los laicos en la vida pública. Mediante la metodología de la Conversación en el Espíritu, pudieron intercambiar inquietudes y discernir posibles líneas de acción para sus respectivas comunidades.
En la clausura, Raúl Tinajero agradeció el trabajo de los responsables del Apostolado Seglar y les animó a regresar a sus diócesis con renovada esperanza, fortaleciendo la comunión y situando siempre a Jesucristo en el centro de la misión.
Las jornadas concluyeron reafirmando la importancia de una Iglesia cercana a las preocupaciones de las personas, capaz de escuchar, acompañar y contribuir a la construcción de una sociedad más fraterna y solidaria.