«Del Pilar al Cielo»: Las Misioneras Eucarísticas de Nazaret celebran el 150.º aniversario del nacimiento de San Manuel González

Rocío Álvarez
29 de octubre de 2026

«Del Pilar al cielo». Con esa frase tan sencilla como profunda definía San Manuel González su vínculo entrañable con Zaragoza y con la Virgen del Pilar cuando vino a visitarla a finales de octubre de 1939, apenas cuatro meses antes de marchar al encuentro del Padre. Hoy, 150 años después de su nacimiento en Sevilla un 25 de febrero de 1877, aquel «Obispo del Sagrario Abandonado» sigue muy vivo en la memoria, el carisma y el día a día de la Iglesia.

Con motivo de este jubileo tan especial, la congregación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret (popularmente conocidas como Nazarenas) ha diseñado un programa repleto de actos, encuentros y vida parroquial en todas las diócesis donde están presentes. En Zaragoza, el fin de semana arrancó con un ambiente festivo y entrañable gracias a la visita de María del Valle Camino, Misionera Eucarística de Nazaret y responsable nacional de Pastoral de la congregación, quien compartió con emoción las claves de este año conmemorativo.

Un hombre «todo verdad» para el mundo de hoy

El lema elegido para este 150.º aniversario no deja lugar a dudas: «San Manuel González, un hombre todo verdad». Un acento que busca resaltar la belleza de la autenticidad en unos tiempos donde tanto cuesta ser transparente y coherente.

«Queremos poner el énfasis en la veracidad, en la importancia de ser hombres y mujeres auténticos hoy en día», explicaba María del Valle durante la entrevista, recordando cómo la vida del fundador estuvo marcada desde la cuna por detalles de la gracia de Dios.

San Manuel nació en el seno de una familia humilde en Sevilla. Su madre solía ofrecer secretamente a sus hijos a la Santísima Virgen para encomendar su protección. Desde muy pequeño, ante las estrecheces económicas de la casa, Manuel acudía al sagrario a rezar junto a sus hermanos, viendo cómo el Señor orquestaba pequeños y grandes milagros cotidianos en su hogar.

Entró muy joven al seminario menor, llevando sobre sus espaldas una salud delicada marcada por cefaleas crónicas. Sin embargo, quienes lo conocieron o contemplan su legado fotográfico coinciden en lo mismo: jamás reflejó el sufrimiento en el rostro. Su máxima de vida, recordada entrañablemente por las Nazarenas, era tajante: «La primera obra de caridad es sonreír a los demás».

   «Un sagrario sin gente le partía el alma. Allí comprendió 
    que su misión no era solo querer a Jesús, sino enseñarle 
    al mundo a quererlo en la Eucaristía».

El destello del carisma: Del rechazo al abrazo en Huelva y Málaga

La vocación y el carisma de San Manuel se forjaron en el fuego de la realidad pastoral. Durante la entrevista, María del Valle recordaba el célebre manifiesto interior que marcó la vida del santo: el deseo de ser cura en un pueblo donde no quisieran a Cristo, para poder quererlo él en nombre de todos.

Su primer destino sacerdotal lo enfrentó a esa prueba: una parroquia fría, alejada y con la iglesia vacía. Ante un sagrario abandonado, San Manuel experimentó una conmoción interior, una llamada a idear un plan de acción para «eucaristizar» a su gente. Años después, en Huelva, se encontró con una fuerte hostilidad inicial —incluso los niños del pueblo le tiraban piedras a su paso—, pero lejos de amedrentarse, convirtió la provocación en un juego. Jugando con los niños terminó ganándose a sus familias, al alcalde y a todo el pueblo, impulsando comedores sociales y devolviendo la vida a la comunidad.

Como obispo de Málaga, y más tarde de Palencia, extendió la pasión por la formación eucarística. Para San Manuel y para las Nazarenas, «eucaristizar» no es una idea abstracta: implica formar a la gente, enseñar el sentido profundo de cada momento de la Santa Misa y encender la sed de Eucaristía para que el fiel acuda al templo con verdadera hambre de Dios.

Una huella imborrable en Zaragoza

La vinculación de la congregación con la capital aragonesa se remonta a 1937, cuando san Manuel González mantuvo una conversación con el entonces arzobispo de Zaragoza, Rigoberto Doménech, para solicitar formalmente la llegada de las Misioneras Eucarísticas. Dos años después, en 1939, las primeras hermanas se establecían en la ciudad.

En ese mismo otoño de 1939, con el alma presintiendo la cercanía de su partida eterna, san Manuel viaja a Zaragoza para despedirse de la Santísima Virgen del Pilar. Fue una visita breve pero cargada de simbolismo y cariño maternal, sellada con esa hermosa confesión que hoy retumba en la memoria diocesana: «Del Pilar al cielo».

Un programa vivo: Citas para no perderse

La celebración del 150.º aniversario no se queda en el recuerdo nostálgico, sino que se despliega en una intensa agenda pastoral abierta a niños, jóvenes, familias y mayores en la casa «Nazaret» de Zaragoza (Calle Salduba , junto a San Juan de los Panetes) y sus parroquias:

  • Fechas señaladas de celebración eucarística:
    • 4 de enero: Festividad de San Manuel González.
    • 25 de febrero: Fecha del 150.º aniversario de su nacimiento.
    • 4 de marzo: Aniversario de la fundación Unión Eucarística Reparadora (Marías de los Sagrarios y Discípulos de san Juan)
    • 3 de mayo: Conmemoración de la fundación de la congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret.
  • Apostolados infantiles y juveniles:
    • RIE (Reparación Infantil Eucarística): Todos los sábados a las 18:30 h., un espacio de catequesis y oración adaptado a los más pequeños.
    • JER (Juventud Eucarística Reparadora): Movimiento enfocado en adolescentes y jóvenes.
    • Encuentros de Adoración: El último sábado de cada mes, cita nocturna/vespertina de adoración eucarística para jóvenes en la casa Nazaret.
  • Formación y retiro:
    • Encuentros formativos: 2.º y 4.º sábado de cada mes a las 17:00 h.
    • Retiro espiritual: El último domingo de cada mes, guiados en Zaragoza por el consiliario de las Nazarenas, D. Sergio Pérez.
  • Citas destacadas:
    • Puente de la Inmaculada: Zaragoza acogerá la Convivencia Nacional de Jóvenes (JER) de las Nazarenas.
    • Jornada sacerdotal: 19 de enero convocatoria a sacerdotes para conocer la espiritualidad sacerdotal de san Manuel y su mensaje hoy, valorado recientemente por el Papa León XIV.
    • Viajes eucarísticos y ejercicios espirituales: A lo largo del curso se irán realizando viajes eucarísticos a distintas parroquias de la diócesis para compartir la fe en Cristo Eucaristía y ejercicios espirituales.
    • Visitas parroquiales: Se continuarán atendiendo a nivel formativo y espiritual desde el carisma propio: La Puebla, Alfajarín, Nuez, Osera, Villafranca, Codo, Almonacid de la Cuba, etc
    • Equipo apostólico en la Unidad Pastoral de Daroca: Las Misioneras Eucarísticas de Nazaret y miembros UNER colaboran activamente también en este servicio diocesano.

Además, el espíritu de san Manuel trasciende fronteras: recientemente, a petición de los obispos de Estados Unidos, las Nazarenas han abierto una nueva comunidad en la diócesis de Fort Wayne-South Bend (Indiana) para dinamizar la reavivación eucarística nacional en Norteamérica.

Una sonrisa que permanece

El testimonio transmitido por María del Valle deja al descubierto el alma de un santo cercano, alegre y profundamente enamorado de la Eucaristía. San Manuel enseñó que los sagrarios del mundo no deben estar solos y que la verdadera revolución de la fe empieza con la autenticidad y la sonrisa.

Zaragoza se suma así con júbilo a este 150.º aniversario, recordando a aquel obispo que paseó por la Plaza del Pilar con la mirada fija en el cielo y el corazón reposando en el Tabernáculo.

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