La plaza del Torico de Teruel ha acogido este jueves, 22 de octubre, a las 12:00 horas, el flashmob «Un hogar, un lugar al que pertenecer» y la lectura de un manifiesto por los derechos de las personas sin hogar, una iniciativa de Cáritas Diocesana de Teruel y Albarracín en el marco de su campaña de sensibilización.
El acto ha querido poner el acento en que un hogar es mucho más que un lugar donde vivir. Así lo ha explicado Antonio Hernández, director de Cáritas Diocesana de Teruel y Albarracín, quien ha señalado que debe ser un espacio en el que las personas puedan sentirse seguras en todos los ámbitos de su vida: «Seguridad física, económica, psicológica y relacional».
Hernández ha destacado también la importancia de las relaciones y de sentirse parte de una comunidad. «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer», ha afirmado, subrayando el valor de contar con un entorno en el que encontrar escucha, seguridad y vínculos con los demás.
Aumenta la dificultad para acceder a una vivienda
La trabajadora social de Cáritas Diocesana de Teruel y Albarracín, Mapi Fombuena, ha puesto de manifiesto la dimensión de esta realidad en la diócesis. Según los datos de la entidad, 582 personas en situación de sinhogarismo han sido atendidas, mientras que a nivel estatal se ha registrado un incremento del 3,8 %.
Fombuena ha recordado que hablar de personas sin hogar no significa referirse únicamente a quienes viven en la calle. También hay personas que tienen dificultades para acceder a una vivienda o para mantenerla, debido, entre otros factores, al precio de los alquileres y a la precariedad laboral.
«Sobre todo es la vulnerabilidad de las personas en situación de exclusión residencial», ha explicado la trabajadora social, que ha señalado asimismo que Cáritas acompaña a familias con menores que no consiguen acceder a una vivienda y que encuentran en los recursos habitacionales de la entidad una posibilidad de acogida.
Por su parte, Antonio Hernández ha advertido de que la demanda de ayuda continúa creciendo y que los recursos de Cáritas están soportando una presión cada vez mayor. Los servicios de alimentación y los recursos habitacionales registran una demanda elevada, hasta el punto de que la entidad busca nuevas alternativas para poder responder a las necesidades existentes.
Un hogar donde sentirse parte
Con esta iniciativa, Cáritas Diocesana de Teruel y Albarracín ha querido recordar que el sinhogarismo es una realidad compleja que no se limita a carecer de un techo. La imposibilidad de acceder a una vivienda adecuada compromete también la seguridad, la estabilidad y las relaciones personales, dificultando que muchas personas puedan desarrollar su vida con normalidad.
El lema «Un hogar, un lugar al que pertenecer» invita, por tanto, a mirar más allá de la situación habitacional y reconocer la necesidad humana de contar con un espacio seguro y una comunidad en la que cada persona tenga su lugar. Una llamada a la sensibilización y al compromiso social para que el acceso a una vivienda digna no se convierta en un obstáculo insalvable para quienes viven situaciones de vulnerabilidad.