Enrique Bayo: «Mi labor periodística es una manera específica de ser misionero»

David López
17 de octubre de 2026

El misionero comboniano bilbilitano dirige las revistas Mundo Negro y Aguiluchos después de haber vivido durante 15 años en la República Democrática del Congo. En el centenario del Domund reivindica la importancia de conocer África para superar prejuicios y descubrir la vitalidad de sus Iglesias.

Enrique Bayo conoce África desde dentro. Durante quince años vivió como misionero comboniano en la República Democrática del Congo y hoy continúa acercándose al continente desde Madrid, al frente de las revistas Mundo Negro y Aguiluchos. Para este sacerdote nacido en Calatayud no se trata de dos etapas diferentes de su vida: «Sigo siendo misionero en Madrid igual que durante los 15 años que viví en la República Democrática del Congo. Considero mi labor periodística actual como una manera específica de ser misionero».

Contar África es para él «una gran alegría y una gran responsabilidad». Alegría, explica, porque «África tiene mucho que enseñarnos»; responsabilidad, porque su trabajo consiste en «contar África bien, con objetividad, sin caer en pesimismos o idealismos que más que ayudar, confunden».

Más allá de los tópicos

Bayo conoce bien la imagen parcial que todavía llega del continente africano a buena parte de la sociedad española. «Desgraciadamente sigue prevaleciendo en España una imagen del continente africano basada en tres prejuicios: conflicto, pobreza y bellos paisajes. Y África es infinitamente más».

Precisamente contra esa mirada trabaja Mundo Negro. La revista busca dar voz directamente a africanos y africanas, como columnistas y redactores o mediante entrevistas y perfiles, y mostrar también la riqueza cultural del continente a través de su literatura, sus artes, su música y su cine.

Pero hay otra realidad que Bayo considera fundamental dar a conocer: la transformación de las propias comunidades cristianas africanas. «Las Iglesias africanas hace tiempo que dejaron de ser Iglesias receptivas para convertirse en Iglesias vivas y dinámicas con gran proyección misionera».

Esa evolución ha cambiado también su propia manera de entender la misión. «El dinamismo creciente de las Iglesias africanas nos ha hecho comprender que los misioneros y misioneras ya no somos los protagonistas de la evangelización, sino que, con mucha humildad, debemos ponernos al servicio de las Iglesias locales».

«Solo se puede amar aquello que se conoce»

La relación entre comunicación y misión forma parte de la propia tradición comboniana. Bayo recuerda que san Daniel Comboni fundó ya a finales del siglo XIX una revista para dar a conocer la misión africana en Europa. «Comboni sabía que solo se puede amar aquello que se conoce y vio la importancia de mostrar África a los europeos».

Ese es también hoy uno de los objetivos de Mundo Negro: ayudar a los lectores españoles «a empatizar» con las realidades, las personas y las Iglesias africanas. Una tarea que los combonianos denominan «animación misionera» y que pretende despertar la oración, la colaboración y también nuevas vocaciones.

Bayo recuerda que muchos misioneros españoles descubrieron precisamente su vocación leyendo Mundo Negro. Y, pese a la crisis vocacional, los combonianos siguen creyendo «en las vocaciones específicas para la misión».

La revista, subraya su director, no se limita además a la información estrictamente religiosa. También se acerca a la realidad política, social y cultural africana. «Estamos convencidos de que Mundo Negro sigue teniendo sentido en nuestra sociedad española porque es una puerta que ayuda realmente a conocer el continente africano en todas sus dimensiones y además lo hace con un lenguaje sencillo y accesible».

Una esperanza «a prueba de bombas»

Su mirada sobre África no nace solamente del periodismo. Está marcada por los años que pasó viviendo junto a sus gentes. De aquella experiencia conserva sobre todo una enseñanza: «África y sus gentes son grandes maestros de vida». Y, especialmente, «la esperanza a prueba de bombas» que ha visto encarnada en tantas personas capaces de mantener «una mirada positiva y esperanzadora de la realidad» incluso en circunstancias muy difíciles.

Esa experiencia conecta para él con el lema del Domund de este año, «Uno en Cristo. Unidos en la misión», y con una jornada que cumple un siglo de historia. Bayo considera que el Domund continúa siendo «una jornada fundamental» porque permite expresar de manera concreta la comunión y la solidaridad de la Iglesia universal.

«España es un país con corazón misionero», afirma. Una tradición que no pertenece solamente a quienes parten hacia lugares lejanos. «Todos los bautizados somos misioneros», recuerda, y cada cristiano está llamado a descubrir las necesidades que existen a su alrededor e implicarse según sus capacidades.

Calatayud, siempre presente

En este año tan especial, Enrique Bayo ha celebrado además sus 25 años de sacerdocio regresando a sus raíces. Quiso hacerlo en la parroquia de San Juan el Real de Calatayud, donde recibió los sacramentos y donde comenzó a crecer su vocación.

La celebración, que había imaginado discreta, terminó convirtiéndose en una muestra de cariño de su comunidad. El misionero sigue recordando especialmente el acompañamiento de don Tomás López durante sus primeros años de discernimiento y el apoyo que siempre ha recibido desde su parroquia natal.

«Ni quiero ni puedo desvincularme de mi ciudad natal y de mi parroquia», asegura.

Después de 25 años de sacerdocio, quince de ellos vividos en el Congo y ahora dedicado a contar África desde Mundo Negro, Bayo resume su recorrido con pocas palabras: «He encontrado mi sitio en el mundo y ya no sabría hacer otra cosa en la vida que ser misionero del Dios Vivo».

Este artículo se ha leído 57 veces.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir
WhatsApp
Email
Facebook
X (Twitter)
LinkedIn

Noticias relacionadas