La Archidiócesis de Zaragoza se encamina hacia uno de los momentos cumbres del curso pastoral. Tras el intenso recorrido realizado por el arzobispo, Mons. Carlos Escribano, a lo largo de los arciprestazgos y vicarías —donde mantuvo espacios de diálogo, escucha y discernimiento compartido con todos los sacerdotes diocesanos—, la Visita Pastoral entra en su fase decisiva de síntesis y proyección de futuro.
Después de que el mes de septiembre se dedicara a la reflexión e interiorización personal, el presbiterio diocesano está abordando a lo largo de este mes de octubre una serie de reuniones grupales vertebradas según los años de ordenación sacerdotal. Estos encuentros, celebrados en sedes como la Quinta Julieta, el Seminario Metropolitano y el Seminario de San Carlos, están permitiendo a los sacerdotes compartir vivencias con compañeros de promoción en un clima de profunda fraternidad, escucha mutua y comunión.
Un diálogo generacional para enriquecer a toda la diócesis
Las reuniones por franjas de ordenación ofrecen un cauce adecuado para analizar los retos del ministerio desde las diferentes etapas de la vida sacerdotal. En ellas se abordan de forma cercana la realidad del día a día, las alegrías y dificultades de la tarea comunitaria y las propuestas concretas que perfilarán las líneas de acción de la diócesis.
Rumbo a la gran Asamblea Sacerdotal del 24 de noviembre
Todo el fruto cosechado en estas jornadas de trabajo grupal servirá para estructurar y enriquecer las propuestas de futuro que se presentarán en la Asamblea Sacerdotal del próximo 24 de noviembre. Esta cita culminará el proceso de la Visita Pastoral y marcará las pautas del caminar conjunto del presbiterio zaragozano.
Desde la Archidiócesis de Zaragoza se invita a toda la comunidad diocesana a seguir acompañando en la oración a nuestros sacerdotes, dando gracias por su vida, su vocación y su entrega cotidiana.


