Lectio Divina: 13 de octubre de 2026

Raúl Romero López
12 de octubre de 2026

“Un fariseo le rogó que fuera a comer con Él”

1.- Oración introductoria.

Señor, en el evangelio de este día nos pides que vivamos en verdad, que nunca aparentemos lo que no somos, que vivamos una espiritualidad del corazón y no de ritos externos. Dame esa coherencia, esa transparencia, esa sinceridad contigo, con los demás y conmigo mismo.

2.-Lectura reposada del evangelio. Lucas 11, 37-41

En aquel tiempo, después de que Jesús hubo terminado de hablar un fariseo le rogó que fuera a comer con Él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: ¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Para Jesús, las comidas son muy importantes. Son momentos de encuentro, de diálogo, de ocasión propicia para entrar en comunión con las personas. Lo más importante en una comida no es lo que se come o se bebe, sino lo que se celebra, lo que se comunica. Jesús aprovecha las comidas con los hermanos de Betania (Lc.10,38,16) para descansar, para abrirles a la Palabra de Dios, para celebrar la vuelta de Lázaro ya muerto, a la vida. En las bodas de Caná, Jesús ofrece un vino nuevo, abundante y exquisito, para decirles que con Jesús ha llegado la alegría de vivir en amor y libertad. No interesan los ritos externos sino la fiesta del corazón. Por eso las primeras comunidades cristianas vieron una estrecha vinculación entre el banquete Eucarístico y la celebración de la Resurrección. “Las frecuentes menciones del banquete sugieren que la liturgia Eucarística fue la ocasión del encuentro del Resucitado con los discípulos” (L. Dufour).  Ojalá sintiéramos también nosotros esa presencia del Resucitado en cada “banquete eucarístico” que celebramos. Nuestras Misas tendrían sabor a fiesta. No vamos a la Eucaristía a atarnos con normas y leyes litúrgicas sino a disfrutar de un banquete, de una gran fiesta que organiza el Señor para nosotros.

Palabra del Papa

“Los responsables de la pastoral deben «tener en el corazón» la acogida, enseñar el significado de los misterios sagrados y velar por la capacidad de la celebración litúrgica de producir verdaderamente frutos concretos en la vida, promoviendo la caridad y la reconciliación”. (León XIV. 25-Agosto-2026).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Silencio)

5.- Propósito. Me acercaré a la Eucaristía como aquel que va a celebrar una fiesta.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, Tú no hacías ni caso de las críticas, sino que ibas a lo tuyo. Porque aceptabas las invitaciones que te hacían cuando querían compartir una comida contigo. Te llamaban “comilón y bebedor”. Pero Tú aprovechabas esas comidas para hablar de Dios, de su Reino, de lo maravilloso que es el Padre. Ojalá que yo también aproveche toda ocasión para hablar con la gente de lo que llevo dentro, de lo que a mí me hace feliz.

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