Eduardo Gálvez: «Una sola vida tiene un valor infinito»: Zaragoza pone rostro a la migración

Fabio Ovalle Medina
26 de septiembre de 2026

La Iglesia celebra este domingo 27 de septiembre la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado poniendo el foco en los menores, uno de los colectivos más vulnerables durante los procesos migratorios. En El Espejo de COPE Zaragoza, Eduardo Gálvez, delegado episcopal de Migraciones, pide superar las cifras y reconocer detrás de cada desplazamiento una historia, unos miedos y una esperanza.

Entrevistado por Rocío Álvarez, Gálvez explicó también cómo los corredores de hospitalidad están ofreciendo en Zaragoza oportunidades concretas de integración a jóvenes que llegan a la mayoría de edad sin una red de apoyo.

Cada menor cuenta

Bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», la Jornada recuerda los riesgos que afrontan miles de niños y adolescentes obligados a abandonar sus hogares por guerras, pobreza, violencia o desastres.

Durante el camino pueden sufrir trata, explotación, violencia sexual, reclutamiento para conflictos armados o matrimonios forzados. Frente a esta realidad, Gálvez insiste en que la dignidad no puede medirse en estadísticas. «Una sola vida tiene un valor infinito; un solo niño migrante merece toda la atención, toda la protección y todo el respeto».

Puentes hacia la autonomía

Los corredores de hospitalidad conectan entidades de Canarias con diócesis de la Península para acompañar a jóvenes extutelados que, al cumplir 18 años, pueden quedar sin protección.

En Zaragoza, la coordinación entre la Delegación de Migraciones, Cáritas y la Mesa de lo Social ha permitido acompañar, entre otros, a Anás y Abderrazak. El proceso incluye: vivienda y acogida; acompañamiento personal; formación para el empleo; apoyo hasta alcanzar la autonomía e independencia.

Anás ya ha conseguido independizarse. Abderrazak, después de recibir acompañamiento a través del programa Transversa de Ozanam y formarse en jardinería, ha iniciado un trabajo que le permitirá avanzar hacia su independencia.

Una Jornada para encontrarse

La Archidiócesis ha enviado materiales a las parroquias para celebrar la Jornada en sus comunidades. Zaragoza contará además con una celebración diocesana en el templo del Espíritu Santo, en el Actur, con comunidades migrantes, asociaciones y entidades.

Habrá testimonios de menores, gestos relacionados con la experiencia migratoria y un encuentro final compartiendo alimentos propios de diferentes países y culturas. Una celebración para recordar que la integración comienza cuando dejamos de hablar únicamente de números y empezamos a conocer nombres e historias.

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