Este 14 de septiembre, el santuario rupestre de San Úrbez, incrustado en pleno Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, volvió a convertirse en el punto de encuentro para los vecinos de la comarca. La cita corresponde a una de las cuatro romerías anuales dedicadas al santo pastor, compartiendo calendario con las del 1 de mayo, el martes de Pentecostés y la festividad onomástica del 15 de diciembre.
Una veintena de romeros acudió a la cita, que en esta ocasión reunió a los habitantes del histórico Quiñón de Buerba, la mancomunidad forestal integrada por los núcleos de Sercué, Nerín, Vió, Buerba y Gallisué. El moderador de la Unidad Pastoral de Sobrarbe, Crisanto López, celebró la eucaristía en la emblemática cueva-ermita del cañón de Añisclo, declarada Bien de Interés Cultural (BIC).
Tras el acto religioso, los asistentes entonaron los tradicionales gozos a San Úrbez y participaron en la bendición y reparto de la torta y el vino, culminando la jornada con un almuerzo de hermandad en el entorno natural.
Cabe destacar que para esta celebración se autoriza de forma excepcional el acceso de vehículos hasta las inmediaciones del templo. Esta medida permite facilitar el desarrollo de una de las escasas manifestaciones culturales autóctonas que continúan vivas y activas dentro del perímetro regulado del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.