Aragón se prepara para el Tiempo de la Creación con una misa por el cuidado de la casa común

David López
18 de agosto de 2026

Ante el Tiempo de la Creación, que se celebrará del 1 de septiembre al 4 de octubre, la Iglesia cuenta con un formulario litúrgico que une la alabanza al Creador con la responsabilidad de custodiar la tierra y afrontar las decisiones que pueden comprometer su futuro.

Fuente: Arquidiocesis de Denver. Colorado

Aragón no necesita mirar muy lejos para comprender qué significa cuidar la creación. El agua que recorre y vertebra el territorio, los bosques pirenaicos y de las sierras, las tierras de cultivo, las huertas del Ebro, la aridez de amplias zonas y la vida de quienes mantienen nuestros pueblos muestran la riqueza, pero también la fragilidad, de la casa común.

Este verano, esa fragilidad ha adquirido el color negro de las tierras quemadas. A mediados de agosto, el balance provisional de la campaña superaba ya las 44.000 hectáreas afectadas por los incendios. Los grandes fuegos de las Peñas de Riglos y Orés se han sumado a los registrados en Tamarite de Litera, Leciñena, Castillonroy, Ejulve, Peñarroya de Tastavins y otros puntos de la Comunidad.

Una celebración para dar gracias y asumir responsabilidades

Ante el próximo Tiempo de la Creación, las parroquias y comunidades cristianas cuentan con una ayuda especial para llevar estas heridas y preocupaciones a la oración: la Missa pro custodia creationis, la «Misa por el cuidado de la creación», incorporada en 2025 al Misal Romano.

No se trata de una nueva festividad ni de una celebración obligatoria, sino de una misa para diversas necesidades y ocasiones, cuyo uso debe ajustarse al calendario y a las correspondientes normas litúrgicas.

El formulario fue aprobado por el papa León XIV y promulgado por el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos mediante un decreto fechado el 8 de junio de 2025. Quedó incorporado a la tercera edición típica del Misal Romano, dentro de las misas previstas para diferentes circunstancias públicas.

La creación siempre ha estado presente en la liturgia. En cada Eucaristía se presentan ante Dios el pan y el vino, «fruto de la tierra» y del trabajo humano. La aportación de este formulario consiste en reunir expresamente oraciones y lecturas que ayudan a contemplar la creación como don recibido y como responsabilidad confiada al ser humano.

La celebración comienza con las palabras del salmo: «Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento pregona la obra de sus manos» (Sal 18,2). La oración colecta presenta a Cristo como primogénito de toda la creación y pide al Padre que, dóciles al Espíritu Santo, aprendamos a custodiar con amor la obra de sus manos.

Las lecturas propuestas recorren algunos de los principales fundamentos bíblicos de la ecología integral. El libro de la Sabiduría invita a descubrir al Creador a través de la belleza de las criaturas; la carta a los Colosenses proclama que todo fue creado por Cristo y para Cristo; y los Evangelios permiten elegir entre la enseñanza de Jesús sobre las aves del cielo y los lirios del campo (Mt 6,24-34) o el relato de la tempestad calmada (Mt 8,23-27).

TRÍPTICO MISA CREACIÓN

FORMULARIO, LECCIONARIO Y SUBSIDIO

Del altar a la vida cotidiana

León XIV utilizó este formulario el 9 de julio de 2025, durante una Eucaristía celebrada en el Borgo Laudato si’ de Castel Gandolfo. En su homilía, recordó que la crisis ecológica no se resuelve únicamente mediante medidas técnicas: requiere también una conversión de la mirada, de los hábitos y de nuestra relación con Dios, con los demás y con la tierra.

«Nuestra misión de custodiar la creación, de llevarle paz y reconciliación, es su misma misión», afirmó el pontífice.

Celebrar esta misa no debería quedarse en un gesto simbólico o en una declaración de buenas intenciones. La oración conduce a revisar la utilización del agua y de la energía, el consumo, el tratamiento de los residuos y la solidaridad con las personas que sufren con mayor dureza el deterioro ambiental.

En Aragón, esta conversión significa también recordar a los pueblos afectados por los incendios, apoyar la restauración de los terrenos quemados, valorar el trabajo del campo, cuidar los montes y exigir que los grandes proyectos sean compatibles con la protección del territorio y con una vida digna para sus habitantes.

Una celebración diocesana en el barrio Oliver

La Archidiócesis de Zaragoza celebrará esta Misa por el cuidado de la creación el sábado 12 de septiembre, a las 12.00 horas, en la parroquia de San Pedro Apóstol del barrio Oliver. La Eucaristía estará presidida por el arzobispo de Zaragoza, monseñor Carlos Escribano, y servirá como punto de partida de los actos preparados por la Archidiócesis para el Tiempo de la Creación.

La Conferencia Episcopal Española anima también a que todas las parroquias dediquen al menos una jornada de este período a celebrar y profundizar en el cuidado de la casa común. Puede hacerse mediante la Eucaristía, la oración comunitaria, la catequesis, la reflexión o alguna acción concreta. El objetivo es que la ecología integral no quede reducida a una preocupación de grupos especializados, sino que forme parte de la vida ordinaria de las comunidades cristianas.

Un tiempo para unir oración y compromiso

La Misa por el cuidado de la creación adquiere especial significado durante el Tiempo de la Creación, la iniciativa ecuménica que comienza el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y concluye el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís.

Para 2026, la Santa Sede ha anunciado como tema del mensaje de León XIV las palabras del profeta Isaías: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Is 2,4). La propuesta subraya la relación entre los conflictos armados, la explotación de los recursos naturales y el deterioro del medioambiente.

El Tiempo de la Creación presenta, además, el símbolo de la «inmersión en Agua Viva», inspirado en la visión del río que brota del templo y devuelve la vida a cuanto encuentra a su paso (Ez 47,1-12). Una imagen especialmente significativa para una tierra como Aragón, donde el agua ha configurado el paisaje, la economía, la convivencia y la vida de sus pueblos.

Llevar el cuidado de la creación al altar significa contemplar también las heridas de esta tierra: los montes calcinados, los campos arrasados y los paisajes cuyo futuro se encuentra en juego. Significa reconocer el don recibido, pedir perdón por el daño causado y asumir compromisos concretos.

Porque la casa común no se cuida solamente con declaraciones. También se cuida aprendiendo a dar gracias, viviendo con mayor sobriedad y comprendiendo que la tierra no es una propiedad que podamos agotar, sino un don que debemos custodiar y transmitir.

Misa de Respomuso, que se celebra desde 1954 el viernes más próximo al 5 de agosto, como cierre de las fiestas en honor a la Virgen de las Nieves. Tras casi tres horas de ascenso por el valle de Aguas Limpias, los peregrinos alcanzan el embalse de Respomuso, a unos 2.200 metros de altitud, en pleno circo de Piedrafita, uno de los escenarios naturales más majestuosos del Pirineo. Allí se celebra la eucaristía frente al cristalino lago. Fuente: Aragón con alma (DGA)
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