La sinodalidad y la esperanza marcan la celebración de las Bodas de Plata de don Francisco Lázaro en Teruel

Diócesis de Teruel y Albarracín
23 de junio de 2026

La Diócesis de Teruel y Albarracín vivió este lunes, 22 de junio, una entrañable jornada de acción de gracias y fraternidad sacerdotal con motivo de las Bodas de Plata Sacerdotales de don Francisco Miguel Lázaro Reyes, que conmemora sus veinticinco años de ministerio al servicio de la Iglesia.

La celebración tuvo lugar en el Colegio Diocesano Las Viñas de Teruel y reunió a sacerdotes, familiares, amigos y fieles de la diócesis para dar gracias a Dios por la vocación y el ministerio de don Francisco. La jornada contó, además, con la presencia del obispo de Huesca y Jaca, monseñor Pedro Aguado. El padre Aguado ofreció la reflexión titulada «Sinodalidad en salida, comunión de utopías», en la que invitó a profundizar en las llamadas que el pontificado del Papa Francisco ha dejado a la Iglesia y que siguen marcando el camino pastoral de las diócesis.

Durante su intervención, el prelado subrayó la necesidad de impulsar una renovación de la cultura eclesial desde la sinodalidad, la misión y la esperanza. «La esperanza no reside en que las cosas nos vayan bien o mal; la esperanza procede de la fe», afirmó, insistiendo en que la Iglesia está llamada a creer que «es posible una Iglesia mejor, más misionera, más corresponsable y más capaz de anunciar de manera creíble el Reino de Dios».

Asimismo, destacó que la identidad de la Iglesia implica siempre una llamada a la conversión y al cambio, recordando que «la identidad no es sólo lo que somos, sino también lo que queremos llegar a ser». En este sentido, animó a las comunidades cristianas a discernir aquellos caminos y opciones pastorales que permitan seguir avanzando hacia una auténtica renovación misionera.

Posteriormente tuvo lugar un emotivo homenaje a don Francisco Miguel Lázaro Reyes en reconocimiento a sus veinticinco años de entrega pastoral. Durante el acto se proyectó un vídeo que recorrió distintos momentos de su vida y ministerio sacerdotal.

Visiblemente emocionado, el sacerdote agradeció el cariño recibido y realizó un profundo testimonio de acción de gracias: «Dios me lo ha dado todo, una familia, amigos y sacerdotes que me guiaron. Al final pudo más Dios… esta historia de amor todavía sigue en pie; he recibido más de lo que os he dado».

La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía de acción de gracias y, posteriormente, con una comida fraterna compartida por los asistentes.

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