La Archidiócesis de Zaragoza y el Ayuntamiento de la ciudad han firmado este martes un acuerdo de colaboración para poner en marcha la iniciativa «Parroquias seguras», una red de acogida y orientación destinada a mujeres que puedan estar viviendo situaciones de violencia. El proyecto nace con una idea clara: que las parroquias, presentes en todos los barrios y cercanas a la vida cotidiana de muchas personas, puedan convertirse también en lugares de escucha, protección y acompañamiento.

La firma del convenio ha tenido lugar en la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat, en Ciudad Jardín, con la presencia de la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y del arzobispo de Zaragoza, Mons. Carlos Escribano, acompañados por responsables municipales y parroquiales.
Mons. Carlos Escribano explicó que esta iniciativa surgió tras la reflexión compartida en la diócesis después de los últimos casos de violencia contra las mujeres ocurridos en la capital aragonesa. «La intención es que, durante el tiempo en que las parroquias permanezcan abiertas, puedan acoger, orientar y proteger a mujeres que estén viviendo situaciones de violencia o que puedan encontrarse en peligro», señaló el arzobispo.
El arzobispo recordó además que la acogida a las personas vulnerables forma parte de la propia tradición eclesial. «No es algo nuevo en la Iglesia», afirmó, subrayando que históricamente los templos han sido espacios de protección y ayuda para quienes atraviesan momentos difíciles. «Creemos que también hoy podemos prestar ese servicio a la ciudad de Zaragoza», añadió.
Una presencia cercana en todos los barrios
El acuerdo contempla que las parroquias puedan ofrecer una primera acogida segura y derivar posteriormente a las mujeres a los recursos especializados de la Casa de la Mujer del Ayuntamiento de Zaragoza. Para ello, sacerdotes, responsables parroquiales y voluntarios recibirán formación específica impartida por profesionales del Servicio de Igualdad municipal.
La formación incluirá aspectos relacionados con la escucha, la acogida, la comprensión del impacto psicológico de la violencia y los protocolos de actuación ante situaciones de urgencia o riesgo.
La alcaldesa destacó que las parroquias constituyen «un lugar de proximidad y cercanía» al que muchas personas acuden buscando apoyo en momentos complicados. En esa misma línea, el convenio reconoce el papel de las comunidades cristianas como espacios de confianza insertos en la vida diaria de los barrios zaragozanos.
Cinco parroquias ya adheridas
En esta primera fase se han incorporado al proyecto cinco parroquias y templos de la ciudad, con el objetivo de ampliar progresivamente la red al resto de iglesias de Zaragoza. Las primeras comunidades adheridas son Nuestra Señora de Montserrat, San Lamberto de Miralbueno, la Basílica de Santa Engracia, San José de Pignatelli y la parroquia de la Sagrada Familia, en Torrero-La Paz.
La iniciativa se integra dentro de la red municipal de «espacios seguros», impulsada en los últimos años en ámbitos como el ocio nocturno, las peñas, las comisiones de fiestas, los centros deportivos municipales y el servicio de taxis.
El convenio tendrá una duración inicial de un año, prorrogable automáticamente, y contará con una comisión de seguimiento formada por representantes del Ayuntamiento y de la Archidiócesis para evaluar el desarrollo del programa.
