Los sacerdotes de la diócesis de Tarazona celebran San Juan de Ávila con formación, oración y acción de gracias

Marta Latorre
12 de mayo de 2026

La diócesis de Tarazona celebró este lunes la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, con una jornada marcada por la oración, la formación y el agradecimiento por la vida y misión de los sacerdotes. Inspirados por la figura del Maestro Ávila —Doctor de la Iglesia y referente espiritual para los presbíteros—, los participantes renovaron su identidad sacerdotal como don permanente al servicio del Pueblo de Dios.

La mañana comenzó a las 11:30 h con el rezo de la Hora Intermedia, seguido de la conferencia “Cuidarnos en tiempo de crisis”, impartida por el Rvdo. D. Juan Carlos García Domene, sacerdote de la diócesis de Cartagena y director de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). Su intervención ofreció claves para sostener el equilibrio humano y espiritual en el ejercicio del ministerio, especialmente en tiempos de desgaste o incertidumbre.

La jornada culminó con la Eucaristía presidida por el obispo, Mons. Vicente Rebollo, quien recordó que —como enseñaba San Juan de Ávila— el sacerdote está llamado a ser “presencia de Dios en medio del  mundo”, alimentado por la Eucaristía y configurado para servir con entrega. Resonó también la invitación evangélica: “Haced lo que Él os diga”.

Durante la misa se agradeció la fidelidad de los presbíteros que celebran aniversarios significativos el Rvdo. D. Javier Bernal Gimeno celebró sus 25 años de sacerdocio, los Rvdos. D. Juan Martínez Vela, D. Florencio Garcés Argudo y D. Ignacio Solanas fueron homenajeados por sus 60 años de sacerdocio, mientras que el Rvdo. D. Raúl Romero López recibió el reconocimiento por sus 65 años de ministerio.

Al finalizar la celebración, el Rvdo. D. Javier Bernal pronunció una emotiva acción de gracias en nombre de los sacerdotes homenajeados. Recordó que el ministerio es, ante todo, “el gran regalo de Dios”, evocando palabras de San Juan de Ávila: “Dios no te llama para retirarte luego sus brazos” y “Dios te pide todo, pero te regala todo”. En su intervención expresó una gratitud profunda a Dios, protagonista de su vocación y sostén constante durante estos 25 años;  una petición de perdón por las posibles faltas cometidas y por los momentos en los que no ha sabido estar suficientemente cerca de quienes acompañaba pastoralmente, recordó de manera emocionada su ordenación en la Colegiata de Santa María de Borja y a sus padres, a quienes considera hoy “pilares desde el cielo”. Asimismo, tuvo palabras de reconocimiento a los obispos que han confiado en él, especialmente en su actual misión como vicario general y finalizó con un agradecimiento a compañeros, sacerdotes y fieles, a quienes ha acompañado y de quienes también ha aprendido.

Concluyó pidiendo a la Virgen de la Peana que lo siga guiando con esperanza y renovó su deseo de que se cumpla en él la frase de la ordenación presbiteral: “Dios, que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término”.

La jornada concluyó con una comida de fraternidad de todos los sacerdotes.

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