El reto de contagiar una cultura vocacional

Rocío Álvarez
9 de febrero de 2026

El pasado 6 de febrero de 2026, la Archidiócesis de Zaragoza dio un paso más en el camino emprendido hace un año en el Madrid Arena. El grupo de congresistas que representó a nuestra Archidiócesis en el multitudinario Congreso de Vocaciones «¿Para quién soy?» se volvió a reunir con una misión clara: convertirse en auténticos embajadores de todo lo vivido allí para contagiar el espíritu vocacional en nuestras parroquias y comunidades.

La jornada contó con la presencia de José Benito, sacerdote operario responsable del servicio de pastoral vocacional de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Su intervención fue una llamada a la acción. Benito recordó que lo vivido en aquel febrero de 2025 no puede quedarse en  el recuerdo; todas las personas que allí estuvieron tienen ahora el encargo de recrear y transmitir esa experiencia en sus entornos locales.

El núcleo del encuentro fue el cambio de paradigma que la CEE lleva gestando desde 2020. José Benito explicó cómo se gestó la idea de crear un servicio de pastoral vocacional. Este es el gran desafío para Zaragoza: Promover una cultura vocacional, siendo necesario pasar «del pienso, luego existo» al «soy llamado, por eso vivo», mostrando cómo la vocación es una respuesta al amor de Dios y al prójimo. 

No se trata de crear una «delegación más» que compita con otras, sino de que la dimensión vocacional sea el eje que atraviese toda la pastoral: desde la catequesis hasta la atención a los enfermos.

Un proyecto de comunión y misión

La propuesta es clara: provocar la comunión. El servicio vocacional busca que las distintas realidades —clero, vida consagrada, misiones, laicos (jóvenes, matrimonios y adultos).— reflexionen juntas. «Todos en comunión en un proyecto común», insistió Benito. 

Para ello, es preciso dar a la pastoral un alma vocacional, fomentar una organización vocacional de la comunión, la colaboración entre los distintos sectores pastorales y promover en la Iglesia la urgencia vocacional y misionera.

José Benito habló de varias claves como la referencia vocacional, es decir, que una diócesis pueda ofrecer un lugar de acogida para quienes están en búsqueda; aprovechar los domingos clave del curso y las campañas existentes (Día del Seminario, Jornada Pro Orantibus, el Domund…) para recordar que todos somos llamados; y la importancia de la formación periódica, ofreciendo espacios de encuentro para que esta nueva sensibilidad eclesial eche raíces.

El arzobispo de Zaragoza, tal y como resalta en su carta (página 3), afirma que se sigue valorando la puesta en marcha de este Servicio Vocacional en nuestra diócesis. Añade que el objetivo es claro:» aunar esfuerzos para que la llamada vocacional no se pierda en departamentos estancos, sino que fluya en todas las acciones pastorales de la diócesis».

Este itinerario no ha hecho más que empezar. El reto es pasar de una «pastoral de mantenimiento» a una «pastoral de la llamada», donde el don de sí mismo sea el motor que transforme no solo la Iglesia, sino nuestra sociedad.

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