El Hogar Josefina Bakhita de Fraga, un espacio de acogida, acompañamiento y lucha contra la trata de personas

Ascen Lardiés
6 de febrero de 2026

La Iglesia conmemora la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas el 8 de febrero, fiesta litúrgica de santa Josefina Bakhita, quien fuera primero esclava y después religiosa y referente espiritual en la lucha contra la trata de personas y las nuevas formas de esclavitud. Su nombre preside en Fraga el Hogar que la Fundación Cruz Blanca, entidad impulsada por los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca, puso en marcha en 2011 como recurso especializado en la atención a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente víctimas de trata.

El centro está coordinado por la trabajadora social Neus Prats y trabaja ofreciendo apoyo integral a personas que han sufrido explotación. “Tenemos diferentes proyectos de atención a personas en situación vulnerable, especialmente víctimas de trata. Ponemos a disposición de las personas que han sufrido este delito todas nuestras herramientas y programas para que puedan recuperarse de una situación de explotación y reconducir su vida hacia un futuro mejor”, explica.

Pero además de la atención directa, el Hogar desarrolla una importante labor de sensibilización dentro de la Diócesis, en coordinación con el departamento de Trata de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana. Prats explica que su misión es servir de puente entre los recursos eclesiales y el territorio: “Nuestra función es transmitir a la diócesis el trabajo que se está haciendo, adaptarlo a la realidad local y animar a parroquias, voluntariado, equipos pastorales y jóvenes a implicarse en esta lucha”.

Uno de los retos fundamentales del Hogar es esa concienciación social porque todavía existe escasa visibilización de la gravedad y la cercanía del problema de la trata de seres humanos, una realidad más presente de lo que se piensa: “Muchas veces nos parece algo lejano, pero está pasando al lado de nuestra casa e incluso, a veces, dentro de ella”. Porque la trata abarca la captación, traslado o acogida de personas mediante engaño, coacción o violencia con fines de explotación. Esta explotación puede adoptar múltiples formas, como la explotación sexual o laboral, la mendicidad forzada, los matrimonios obligados, la comisión de delitos, el tráfico de órganos o la venta de menores.

En el contexto actual, esta trabajadora social señala también los nuevos riesgos que afrontan especialmente los jóvenes: “Hoy en día no es necesario un traslado físico. Pueden ser captados a través de las redes sociales y explotados desde su propia habitación. Es fundamental conocer estas situaciones para poder prevenirlas y luchar contra esta esclavitud moderna”.

Proximidad y acompañamiento

Uno de los pilares del Hogar Josefina Bakhita es el trabajo de acercamiento a las personas en situación de explotación. Los equipos se desplazan regularmente a distintos espacios donde pueden encontrarse personas vulnerables, como clubes, pisos de prostitución, carreteras, polígonos o asentamientos de trabajadores temporeros.

Este contacto directo permite detectar necesidades, ofrecer orientación y generar vínculos de confianza. Prats destaca la importancia de esta labor: “Nos acercamos a los espacios vulnerables para que vean que existe una realidad diferente, que tienen una alternativa. Muchas personas están tan rotas que funcionan por inercia y necesitan una mano a la que agarrarse para poder salir adelante”.

En este sentido, también se trabaja para informar a las personas sobre sus derechos, especialmente a aquellas que se encuentran en situación administrativa irregular. En este sentido, la coordinadora subraya que “muchas víctimas piensan que, por no tener documentación, no tienen derechos, y como personas los tienen todos”.

Una misión inspirada en santa Josefina Bakhita

El Hogar toma su nombre de santa Josefina Bakhita, patrona de Sudán, cuya vida estuvo marcada por la esclavitud en su infancia y juventud, y que, tras descubrir la fe cristiana como hermana de la caridad Canosiana, dedicó su vida al servicio de los demás.

Para el equipo del centro, su figura es un referente: “Su historia representa la posibilidad de transformar el sufrimiento en servicio. Trabajó para liberar a niñas y mujeres de la explotación y devolverles la dignidad, que es lo más importante”, señala Prats.

Dentro de los actos organizados con motivo de la jornada contra la trata, está prevista una vigilia de oración en la iglesia de Miralsot (Fraga). El encuentro quiere ser un espacio de reflexión y compromiso ante una realidad que la Iglesia considera una de las nuevas formas de esclavitud del siglo XXI.

La coordinadora del Hogar recuerda la importancia de dar visibilidad a esta realidad y a quienes la sufren: “Es fundamental dar voz a los invisibles y ayudar a que la sociedad tome conciencia de que esta problemática existe y nos interpela a todos”.

Desde el Hogar Josefina Bakhita se insiste en que la lucha contra la trata requiere la implicación de toda la sociedad, trabajando juntos para construir entornos más justos, seguros y solidarios.

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