La delegación diocesana de Manos Unidas en Barbastro-Monzón acometerá en 2026 el proyecto Mejora de la calidad de vida de colectivos marginados en Guntur y Planadu (India), que beneficiará directamente a 532 personas de colectivos marginados. Con una inversión de 69.804,00 euros, esta ONG de desarrollo de la Iglesia Católica y de voluntarios, se fija este año en personas con discapacidad, migrantes de otras zonas del país, mujeres en riesgo de exclusión, y clases y castas bajas o tribales muy pobres para ayudar a revertir la situación de esos «intocables», invisibles para la sociedad.
El Museo Diocesano de Barbastro-Monzón acogió la presentación del proyecto, que explicó la delegada de Manos Unidas, Genoveva Buatas, dentro de la Campaña contra el Hambre n.º 67, con el lema Declara la guerra al hambre. Su intervención, dibujó una realidad social de India en la que, a pesar de haber abolido por ley el sistema de castas, pervive la marginación de los “dalit”, considerados “intocables”, privados de todos los servicios y derechos. “En las áreas rurales, sobre todo las mujeres, sufren una triple discriminación. La distribución de la riqueza ahí es la más desigual del mundo”, señaló y añadió: “vamos a echar el resto para ayudar”.
El obispo diocesano, Mons. Ángel Pérez Pueyo, aplaudió la labor de las voluntarias, “luz de la tierra y sal del mundo” que con su trabajo “abnegado, constante y tenaz obran este pequeño gran milagro: remover conciencias, implicar parroquias, tender puentes más allá de nuestras fronteras y recordarnos que la caridad no es un sentimiento, sino una decisión.” En relación con la campaña de este año, afirmó que “declarar la guerra al hambre es declarar la guerra a la indiferencia, al egoísmo organizado, a la resignación que anestesia la conciencia” y animó a remar todos juntos en la misma dirección.
Asun Bardají, responsable diocesana de comunicación de Manos Unidas, presentó el cartel y dio las claves de la campaña, que reflexiona sobre las alarmantes cifras del hambre en el mundo “que se cobra miles de vidas. Es una forma de violencia que arrasa el futuro de los más desfavorecidos. Regresamos a nuestros orígenes, con las fundadoras que decidieron declarar la guerra al hambre”.
Por su parte, Víctor Parrilla, tesorero de la entidad, repasó las cuentas del año 2025, en el que se apoyó la Mejora sostenible de la seguridad alimentaria en la comunidad de Montegrande, Bolivia) y se recaudaron 77.153,24 euros. Con absoluta transparencia, detalló la recaudación que, de forma prácticamente íntegra, llega al proyecto.
Con los invisibles de India
El proyecto Mejora de la calidad de vida de colectivos marginados en Guntur y Planadu (India) beneficiará directamente a 532 personas de 22 comunidades de estos dos distritos pertenecientes al estado federado de Andhra Pradesh. El proyecto, de dos años de duración, pretende promover y desarrollar los derechos de colectivos vulnerables integrados por personas con discapacidad, migrantes de otras zonas de India, mujeres en exclusión… sobre los que pesa una clara estigmatización y discriminación.
Su objetivo es mejorar de las condiciones de niños y jóvenes con discapacidad, migrantes y mujeres excluidas para facilitar su integración social y desarrollo económico mediante el asesoramiento a las familias para favorecer la integración, el fortalecimiento de capacidades para el desarrollo económico y la generación de ingresos, la gestión para el acceso a servicios de atención y a sistemas de apoyo gubernamental, la defensa de sus derechos como colectivos marginados y asistencia jurídica y la oferta de refuerzo educativo.
Los socios locales al frente del proyecto son Mary Kumari Cheedy, Sisters of Jesú y JMJSocial Service Spciety, que llevan 20 años desarrollando programas de apoyo a personas con discapacidad en Guntur.
Se enmarca en los Objetivos de Desarrollo Sostenible n.º 1 (Fin de la pobreza) y 10 (Reducción de las desigualdades).
En India existe una gran vulneración de derechos hacia grupos marginados (personas de cualquier edad con discapacidad, migrantes de otras zonas del país, mujeres en riesgo de exclusión, clases/castas bajas o tribales muy pobres). De manera habitual estas personas, por ellas mismas, tienen dificultad o imposibilidad de acceso a programas o servicios del Gobierno. Además, se produce hacia estos colectivos estigmatización y exclusión social lo que profundiza su pérdida de autoestima, automarginación y falta de integración social y carencia de medios de vida. Sufren malnutrición y en general deficiencias en necesidades básicas como agua potable, higiene, sanidad, educación y en ocasiones abusos y violencia.
Para revertir situaciones como estas es necesario que las autoridades adopten medidas protectoras hacia dichos grupos vulnerables, resulta imprescindible cambiar la actitud de la población para eliminar el estigma social hacia ellos y se requieren programas de ayuda y entornos que faciliten su integración.