La diócesis de Huesca pone a disposición de los fieles una primera síntesis del proceso de escucha diocesana impulsado por el obispo, el padre Pedro Aguado Cuesta, en el marco del camino sinodal de la Iglesia.
El documento, titulado «Una diócesis en camino» (disponible pinchando en el enlace), recoge las principales reflexiones del obispo tras varios meses de encuentros y escucha a personas, comunidades y grupos de la diócesis. Se trata de una aportación inicial, no definitiva ni programática, que pretende ofrecer claves para el discernimiento pastoral y para seguir avanzando hacia una Iglesia más sinodal, corresponsable y misionera.
Entre las principales claridades que emergen, el obispo subraya el fuerte arraigo territorial de la Iglesia en Huesca, caracterizada por una rica religiosidad popular y un valioso patrimonio histórico y cultural, junto a los retos derivados de la secularización y la despoblación. Destaca también el compromiso de la diócesis con los problemas sociales del territorio, especialmente la exclusión social, la vivienda, el empleo y el acompañamiento a las personas más vulnerables.
Otro de los grandes desafíos señalados es el acompañamiento de la fe en los numerosos pueblos y parroquias, en un contexto marcado por la escasez de vocaciones sacerdotales y el envejecimiento del presbiterio. En este sentido, el obispo insiste en la necesidad de fortalecer comunidades más vivas, corresponsables y con mayor protagonismo del laicado, así como en el cuidado integral de los sacerdotes y en la formación de nuevos agentes de pastoral.
El documento también invita a una autocrítica eclesial, reconociendo la necesidad de crecer en sinodalidad, en trabajo en equipo, en ecumenismo y en una actitud más esperanzada ante el futuro. Asimismo, se subraya la importancia de la pastoral juvenil, la caridad como dimensión central de toda la vida cristiana y la revisión de la organización diocesana para hacerla más sencilla, participativa y adaptada a la realidad actual.
En el apartado de propuestas, monseñor Aguado plantea varias líneas de acción: el impulso de una nueva ministerialidad laical, el desarrollo del diaconado permanente, la creación de equipos de misión para atender las parroquias, la reestructuración de arciprestazgos y de la Curia diocesana, el fortalecimiento de las Unidades Pastorales y una apuesta decidida por la sostenibilidad integral de la diócesis.
El texto concluye con una llamada a renovar la dinámica evangelizadora, potenciar la atención a los pobres, reforzar el proceso sinodal en todos los niveles y cuidar la presencia pública de la Iglesia como servicio a la sociedad.
Esta primera síntesis quiere ser, en palabras del obispo, un punto de partida para seguir caminando juntos como una Iglesia que escucha, discierne y se abre a la misión, al servicio del Evangelio y de la realidad concreta del pueblo de Huesca.