La parroquia de Santa Emerenciana acogió el pasado domingo, 11 de enero de 2026, la tradicional celebración de Navidad de Acción Católica en la diócesis de Teruel y Albarracín. El encuentro reunió a miembros de los distintos sectores del movimiento y a fieles de la comunidad parroquial en un clima de oración, participación y profundo simbolismo, coincidiendo con la solemnidad del Bautismo del Señor, que pone cierre al tiempo litúrgico de Navidad.
La celebración comenzó con el saludo de la nueva presidenta diocesana de Acción Católica, Rocío Féliz de Vargas, quien dio la bienvenida a los asistentes y presentó el sentido del encuentro bajo el lema «Hijos amados y enviados». Desde el inicio se subrayó la centralidad del bautismo como fundamento de la identidad cristiana y punto de partida de la misión laical en la Iglesia y en el mundo.
Uno de los momentos más significativos fue la lectura escenificada del Evangelio del Bautismo de Jesús en el Jordán, en la que participaron adolescentes y adultos. A través de un sencillo teatro leído, con la intervención del narrador, Juan el Bautista, Jesús y la voz del Padre, se recreó el pasaje evangélico que recuerda a cada bautizado su condición de hijo amado de Dios y su llamada a anunciar la Buena Noticia con la propia vida.
Tras la proclamación del Evangelio, se abrió un tiempo de silencio y reflexión personal, acompañado de música, que dio paso al diálogo en pequeños grupos. Las preguntas planteadas invitaron a tomar conciencia del significado del propio bautismo y a agradecer el don recibido. Como gesto comunitario, los participantes escribieron una breve acción de gracias que fue depositada simbólicamente en un “río” preparado en el presbiterio, evocando las aguas del Jordán.
La segunda parte de la celebración estuvo centrada en un recorrido catequético por los signos del bautismo: la cruz, el agua, la unción con el óleo, la vestidura blanca y la vela encendida. Cada símbolo fue presentado con una breve explicación y acompañado de gestos sencillos —como la señal de la cruz compartida, la aspersión con agua o el encendido de las velas— y de cantos que ayudaron a interiorizar su significado. Este itinerario permitió a los asistentes releer su propia historia de fe desde una clave adulta y comprometida.
Especial intensidad tuvo la renovación de las promesas bautismales, en la que los participantes reafirmaron su fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y expresaron su deseo de seguir a Jesucristo con ilusión, siendo sal y luz en los distintos ámbitos de la vida cotidiana.
La celebración concluyó con la presentación de un proyecto solidario de la Asociación Internacional de Caridad, destinado a apoyar a personas y familias en situación de vulnerabilidad, y con un gesto de colaboración económica por parte de la asamblea. La jornada finalizó en un ambiente festivo y fraterno, con una merienda compartida, prolongando el encuentro más allá del espacio litúrgico.
Una vez más, Acción Católica quiso hacer visible que la Navidad no se cierra solo con una fecha en el calendario, sino que se prolonga en una vida bautismal vivida con coherencia, compromiso y esperanza.
