Hna. Mª José Cabezón: «Hay que cuidar de los bienes de la creación porque son de todas las personas, no solo de unos pocos».

Durante toda esta semana se están celebrando diversos eventos relacionados con la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas, cuyo lema este año es «Quién más sufre el maltrato al planeta no eres tú».  Este año la invitada para dar su testimonio en nuestra diócesis ha sido la Hna. María José López Cabezón, mercedaria misionera de Berriz, que ha trabajado cerca de 30 años en Nicaragua, Guatemala y Ecuador. Hablamos con ella para que nos cuente la importancia de la labor de Manos Unidas en el mundo. Esto es lo que nos dijo.

-¿Qué significa la labor de Manos Unidas en el mundo?
Manos Unidas tiene una gran trayectoria, más de 60 años de una labor que refleja un trabajo solidario en países en vías de desarrollo. La campaña de este año se basa en el cuidado del planeta y  en la concienciación de que todos los pueblos que están en situaciones difíciles, en vías de desarrollo, son los que más sufren con el maltrato que se le da al planeta. A través de esta campaña se nos muestra cómo seguir colaborado en solidaridad y que los proyectos que se  llevan a cabo desde Manos Unidas, de educación, salud, agricultura… tienen que ver con el cuidado del planeta. Hay que cuidar de los bienes comunes,  de una manera sostenible porque los bienes de la creación son de todas las personas, no solo de unos pocos.

-Tú estás ahora en Ecuador ¿cómo funcionan allí los proyectos?
Yo fuí a Ecuador a trabajar a raíz del terremoto que tuvo lugar en 2016 en la zona de Manabí, en Ecuador, colaborando con Manos Unidas. El proyecto de emergencia que se inició ya se terminó  pero se sigue trabajando en otros proyectos relacionados con la educación de niños y jóvenes, y de mujeres. El de mujeres es un proyecto muy sencillo de cultivos y eso se puede seguir haciendo gracias a la solidaridad. Lo bonito es que en los proyectos de Manos Unidas se cuenta con la participación de las familias que se van a ver beneficiadas. Se les pide que colaboren, que expresen lo que necesiten y  luego también qué medios van a poner ellos,  cuál es su compromiso de llevar a cabo el proyecto donde participa Manos Unidas, y cómo lo van a autosostener. El resultado de esta implicación de las familias  es positivo porque  es una manera de que ellos cuiden algo que consideran suyo al haber participado.

-¿Qué imagen tiene Manos Unidas en estos países en los que colaboran?
En Ecuador, cuando se les dice a los beneficiarios de los proyectos que ellos tienen que colaborar y trabajar se quejan un poco, pero cuando ven la estabilidad que van generando y ser parte de ese proyecto, les da tranquilidad porque  les reporta muchos beneficios como, por ejemplo, puede ser la construcción de un pozo. Que ellos hayan participado les hace sentirlo como algo realmente suyo.

-¿Por qué es importante colaborar con Manos Unidas?
Si nos fijamos en el logo de Manos Unidas ya nos dice mucho: las dos manos con el mundo en ellas.Una mano sin la otra no puede funcionar. Y una parte del mundo sin la otra tampoco. Todos los pueblos son iguales, entonces todos los recursos naturales tienen que ser para todos. Si una parte de ese mundo lo tiene todo y la otra no tiene nada, no es justo. Por eso tenemos que compartir y ver cómo podemos ser solidarios, para que exista la equidad  en este mundo porque al final,  todos somos hijos de Dios.