Como todos los años, en torno al 11 de noviembre, se celebra la Semana Europea de Prevención de Residuos. Su objetivo es promover e implantar durante una semana, acciones de sensibilización sobre recursos sostenibles y gestión de residuos.

Por ello esta campaña pretende movilizar a instituciones públicas o privadas y a toda la ciudadanía, para que adopte acciones de reducción, reutilización y reciclaje de residuos.

El primer enfoque y más importante, en los planteamientos del cuidado de la naturaleza, es reducir. Reducir el consumo de materias primas y reducir la generación de residuos.

Durante 2018, varios organismos internacionales y organizaciones sociales han puesto en evidencia el problema que generan los residuos para la vida en nuestro planeta.

El día 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, se puso de manifiesto el problema que estaba provocando el gran volumen de residuos de plástico vertidos no sólo en los vertederos, sino también en el mar. Así, la ONU lanzó una campaña cuyo lema era “Sin contaminación por plástico”. Ello permitió que una buena parte de la población nos concienciásemos de este problema, rechazando el plástico descartable en nuestra vida cotidiana.

Un ejemplo diario es el acto de comprar en el supermercado, donde todos los productos aparecen presentados en sus bolsas o envases de plástico, cuando perfectamente unos plátanos, tomates o piñas podrían presentarse libres de plásticos frente al consumidor. Esta campaña ponía de manifiesto la relación tóxica que el ser humano había generado con el plástico, convirtiendo “un material eterno en desechable”.

Según la ONU, cada año son vertidas a los océanos cerca de ocho millones de toneladas de plástico, con un impacto tremendamente negativo para más de 600 especies de animales marinos. Así, conocimos también el gigantesco mar de plástico que flota entre las costas de Honduras y Guatemala.

Otra imagen que impactó al inicio de este año, fue un cachalote muerto en una playa de Murcia y que tras su autopsia, se descubrió que su estómago albergaba 30 kg de plástico, una red, cuerdas y hasta un bidón. Según la Asociación para la Defensa de la Naturaleza, WWF/ADENA, España es el segundo país que más plástico vierte al Mediterráneo tras Turquía.

Todas estas alertas son un llamamiento a la conciencia de todos y al compromiso real para tomar medias en el día a día, e intentar reducir la generación de residuos, especialmente de plástico, como propone la campaña de Greenpeace “no más plástico“. Nuestra capacidad como ciudadanos y como consumidores es mucho mayor de lo que pensamos.

Así, lanzo una invitación para sumarnos a estas campañas u otras, como la que también ha puesto en marcha ECODES a través de la web “Retos por el clima”; además de tratar de reducir nuestro consumo de plástico, evitando la compra de productos innecesariamente envasados; y sensibilizar a nuestro entorno a través del ejemplo y la información, aprovechando actos cotidianos.

Y sobre todo integremos en nuestras vidas los consejos que el Papa Francisco evidenció a través de su encíclica Laudato si, en la que nos recordó que “los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos”. En definitiva, se trata de un llamamiento a cuidar de la casa común que se nos ha dado.