Carta del Arzobispo de Zaragoza: 100 años del DOMUND

Carlos Escribano Subías
15 de octubre de 2026

En este mes de octubre, nuestra Iglesia diocesana se une con profunda gratitud a la Iglesia universal para celebrar una efeméride histórica: en 1926 el papa Pío XI acogió la iniciativa de las Obras Misionales Pontificias para instituir el DOMUND que hoy cumple cien años renovando la conciencia misionera de todos los bautizados. Al mirar atrás descubrimos un siglo de comunión y fraternidad en el que la oración y la generosidad de tantos fieles han permitido levantar escuelas, hospitales y seminarios en los lugares más remotos del planeta, haciendo florecer muchas nuevas diócesis y transformando con la novedad del Evangelio la vida de millones de personas.

Este centenario es un impulso profético para el presente que León XIV nos invita a abrazar bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión». En el corazón de su mensaje para este DOMUND centenario, el Papa nos recuerda que el fundamento de toda evangelización reside en el dinamismo trinitario: el amor del Padre nos llega a través del Hijo y se difunde en el mundo mediante la acción transformadora del Espíritu Santo. De este origen divino brota la certeza de que la misión no es una empresa humana, sino la experiencia de un amor desbordado que hemos recibido gratuitamente. Por eso, en esta Jornada, el Papa nos llama a permanecer en Cristo, pues sólo si estamos íntimamente unidos Él, podremos dar frutos duraderos y auténticos.

Esta unión con el Señor exige de manera inseparable la comunión entre todos sus discípulos. El mensaje pontificio hace un apasionado llamamiento a la unidad de la Iglesia en un momento histórico fragmentado por la polarización, el individualismo y los conflictos. Sólo somos creíbles cuando caminamos juntos. La misión no se puede hacer en solitario. Al proclamar «que todos sean uno para que el mundo crea», el Papa sitúa la unidad como la condición indispensable para que la propuesta del Evangelio sea acogida por nuestros contemporáneos.

Asimismo, en su mensaje el Santo Padre subraya la corresponsabilidad de todo el pueblo de Dios en la tarea evangelizadora. Por el bautismo, cada fiel es llamado a ser un discípulo misionero en su propio ambiente. La vocación de los misioneros y misioneras que lo han dejado todo para marchar a tierras lejanas es la manifestación más radical de una actitud que debe impregnar nuestro día a día en la familia, el trabajo y el barrio.

En este año del centenario del DOMUND, el mensaje del Papa nos interpela también a renovar nuestro apoyo concreto a las iglesias más jóvenes o con escasos recursos, no solo mediante la ayuda material que sostiene sus proyectos pastorales y asistenciales, sino ante todo mediante la oración ferviente y constante. Estos días rezamos con especial unción por los misioneros de nuestra diócesis que están en tierras de misión.  A todo ello nos estimula durante el año nuestra Delegación diocesana de Misiones. Muchas gracias por tanto trabajo.

Termino con un ruego: que esta conmemoración centenaria del DOMUND nos encuentre a todos con el corazón abierto y dispuesto, para ser un faro de esperanza y comunión al servicio del Reino.

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