La Basílica del Pilar entra en las horas más intensas del año con una programación que une tradición, solemnidad y devoción popular. José Antonio Calvo, portavoz del Cabildo y responsable de Culto del Pilar, explicó en El Espejo de COPE Zaragoza cómo se preparan las grandes celebraciones del 11, 12 y 13 de octubre y cuál es su significado para la Iglesia diocesana.
350 años de unidad
La novena de este año lleva por lema «Un único Salvador, un mismo Pilar. 350 años de unión», en recuerdo de la Bula de Unión de Cabildos de 1676, que puso fin a siglos de disputas entre La Seo y el Pilar. Para José Antonio, aquel acontecimiento significó una auténtica «revolución de la unidad y la comunión» y propició también un importante desarrollo artístico y patrimonial en las dos catedrales zaragozanas.
El 11 de octubre, la novena culminará con la Eucaristía presidida por el arzobispo Carlos Escribano, seguida del Claustro Magno y la Salve solemne. La procesión simboliza a la Iglesia diocesana que peregrina con su pastor hasta la columna del Pilar, lugar vinculado al origen de la fe cristiana en Zaragoza.
Las citas del 12 de octubre
El templo abrirá sus puertas de madrugada para recibir a quienes quieren ser los primeros en felicitar a la Virgen. Entre las principales celebraciones destacan:
- 4:00 h: apertura de la Basílica.
- 4:30 h: tradicional Misa de Infantes.
- 5:45 h aprox.: llegada del Rosario de la Aurora desde la Parroquia de San Pablo.
- 12:00 h: Misa Estacional, presidida por el arzobispo agustino Luis Marín de San Martín, Limosnero de Su Santidad y Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad.
- Participación de la Capilla de Música del Pilar y la Escolanía de Infantes en las celebraciones solemnes.
José Antonio Calvo subraya que la belleza musical y litúrgica no resta intimidad a la celebración, sino que ayuda a vivirla con mayor profundidad.
Algo más que flores y frutos
Miles de personas volverán a acercarse al Pilar durante la Ofrenda de Flores y, al día siguiente, con la Ofrenda de Frutos. Pero el responsable de Culto propone añadir un gesto menos visible y más personal. «Que el regalo a la Virgen sea también una flor y un fruto espiritual: párate a pensar qué le gustaría que le regalases y tráeselo tú mismo».
Una invitación a vivir las fiestas no solo desde la tradición y el encuentro, sino también desde la oración: porque, recuerda José Antonio Calvo, la Virgen del Pilar está allí todos los días del año.