La Diócesis de Tarazona celebró el pasado fin de semana la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con dos encuentros eucarísticos en Calatayud y Tarazona, que reunieron a personas de diferentes países y sirvieron también para presentar el nuevo Plan Pastoral Diocesano de Migraciones 2026-2030.
La primera celebración tuvo lugar en la iglesia de Santa María de Calatayud, con la participación de fieles procedentes de Colombia, Bolivia, Perú, El Salvador, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Paraguay, México y España. La Eucaristía mostró la diversidad cultural presente en las comunidades cristianas de la diócesis y se convirtió en un espacio para compartir la fe, la fraternidad y la acogida.
Una Iglesia atenta a quien deja su tierra
El segundo encuentro se celebró en Tarazona y contó con la presencia del obispo diocesano, Mons. Vicente Rebollo. Durante la celebración, invitó a la comunidad diocesana a permanecer atenta, tanto humana como espiritualmente, a la realidad de quienes, por diferentes circunstancias, se han visto obligados a abandonar su tierra y comenzar una nueva etapa lejos de su lugar de origen.
Las dos celebraciones sirvieron, además, para presentar el Plan Pastoral Diocesano de Migraciones 2026-2030, con el que la diócesis quiere impulsar una pastoral más cercana, organizada y comprometida con las personas migrantes.
Una nueva Delegación de Migraciones
Entre los principales objetivos previstos para el curso 2026-2027 figura la creación de la Delegación Diocesana de Migraciones, que permitirá coordinar y reforzar este ámbito pastoral en el conjunto de la diócesis.
También está prevista la puesta en marcha de encuentros fraternos mensuales con personas migrantes, que se celebrarán alternativamente en Tarazona y Calatayud.
Estos encuentros quieren convertirse en espacios estables de acogida, escucha, acompañamiento, integración y participación, favoreciendo que las personas migrantes puedan sentirse parte activa de las comunidades parroquiales y de la propia vida diocesana.
La celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado ha marcado así el comienzo de una nueva etapa en la pastoral de migraciones de la Diócesis de Tarazona, con el propósito de avanzar hacia comunidades capaces de acoger, acompañar e integrar, y en las que nadie se sienta extranjero.





