El pasado domingo, 20 de septiembre, la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Laspuña vivió una jornada festiva y de profundo fervor con motivo de la consagración del altar mayor de su templo. La ceremonia se hizo coincidir con la festividad de San Mateo para facilitar y promover una amplia asistencia y participación de los fieles en una eucaristía solemnizada con brillantez por el coro parroquial.
La celebración, presidida por el obispo, Mons. Ángel Pérez Pueyo, y concelebrada por el sacerdote John Mario Moná, se enmarcó el Año Jubilar de san Ramón, patrono de la diócesis. Durante la homilía, don Ángel recordó su figura y legado, destacando el profundo significado espiritual de situar a Dios en el centro de la vida comunitaria y personal, enfatizando el valor de los templos no solo como edificaciones históricas de piedra, sino como lugares de acogida, fe, esperanza y consuelo para las personas.
«Dejad que Dios vuelva a consagrar vuestra vida. Que san Ramón nos enseñe a ser libres. Que la belleza de este templo nos conduzca hacia la Belleza que no pasa», exhortó a los presentes, antes de cerrar su homilía deseando que «cuantos crucen esta puerta durante muchos siglos puedan sentir, aunque nadie se lo explique, aquello que nuestros antepasados quisieron escribir con piedra, madera y luz: Dios está aquí. Dios camina con nosotros. Y mientras Dios permanezca en el centro, siempre habrá un camino para volver a casa».
Como marca la liturgia, el obispo diocesano ungió e incensó el altar, bajo el que se había colocado previamente un sepulcro con las reliquias de san Visorio y del beato Florentino Asensio, obispo mártir de la diócesis, junto al acta de consagración, debidamente sellada y lacrada. A continuación, un grupo de fieles fueron colocando el mantel, los ornamentos y flores.
Impulso al servicio pastoral en el Sobrarbre
Junto al rito de consagración, la eucaristía acogió un segundo momento de especial relevancia para la vida pastoral del Sobrarbe, con el envío de dos nuevas ministras de la comunión, procedentes de las localidades de Hospital de Tella y Lafortunada. Con la incorporación de María Dalia Amores Manso y Begoña Mairal Galicia, el equipo alcanza ya un total de diez ministros dedicados a esta función. Su labor resulta fundamental para la vida parroquial, destacando especialmente por el cuidado de la liturgia y las visitas periódicas a los enfermos.
La comunidad celebró con gratitud esta jornada festiva y el compromiso de sus colaboradores, agradeciendo al Señor por su presencia y por el continuo trabajo de servicio y acompañamiento en las parroquias del Sobrarbe.









