Carta del Arzobispo de Zaragoza: «Visita y asamblea sacerdotal»

Carlos Escribano Subías
11 de septiembre de 2026

Dedicamos el curso pasado a realizar una visita pastoral a los sacerdotes de la diócesis con la idea de poder profundizar juntos en la experiencia de la identidad y de la misión sacerdotal y poder compartir nuestra reflexión sobre los problemas cotidianos que surgen en el ejercicio de ordinario del ministerio sacerdotal.

Tuvimos la oportunidad de compartir el trabajo que se preparó en diversas reuniones, en las que desde el método de la conversación en el espíritu abordamos algunas cuestiones de común preocupación y, a la vez, mantuvimos algunas entrevistas personales, aquellos que lo desearon, entre los sacerdotes y un servidor. Los encuentros que celebramos por arciprestazgos fueron espacios de oración, escucha y diálogo sincero, que permitieron compartir la realidad del clero, expresar preocupaciones, discernir retos y ofrecer pistas de acompañamiento para el presente y el futuro del ministerio sacerdotal en la diócesis. Ese trabajo fue completado con aportaciones que realizaron los consejos de pastoral de las parroquias, los movimientos y asociaciones laicales  y la Vida Consagrada que aportaron también su mirada sobre la vida y ministerio de los sacerdotes.

Es cierto que en el trascurrir de aquel proceso se fue atisbando como necesario el buscar vías que nos ayudasen a concretar muchas de las intuiciones, ideas y sugerencias que fueron surgiendo a lo largo de aquellos encuentros. Buscar la fórmula que nos permitiese dar los pasos necesarios para mejorar como presbiterio diocesano y el ayudar a cada sacerdote en el ejercicio de su ministerio, se convirtió en un objetivo a alcanzar.

Para alcanzar esa meta continuaremos la visita pastoral a los sacerdotes en este primer trimestre del curso. Esta etapa culminará con una Asamblea sacerdotal el próximo 24 de noviembre en la que en un ambiente fraterno y de comunión podamos sacar algunas conclusiones y concretar algunas medidas, que nos ayuden a dar los pasos necesarios seguir creciendo como presbiterio y servir mejor al pueblo de Dios. Crecer en definitiva en caridad pastoral que, mirando el Corazón mismo de Jesús, nos muestra un amor que no busca su propio interés, sino el bien de los demás, un amor que sirve y se entrega. Y se manifiesta en la preocupación por nuestra gente, en la solicitud por los más necesitados y en la entrega total a la misión de la Iglesia. Caridad pastoral que traspasa todo nuestro ministerio y que abarca las distintas dimensiones del mismo: el cuidado de nuestra espiritualidad, nuestra formación, la renovación pastoral, la fraternidad de nuestras relaciones, nuestro cuidado personal integral, la pertenencia a nuestro presbiterio o el cuidado de la gestión ordinaria de nuestras comunidades.

Para poder preparar la Asamblea habrá dos momentos previos: el primero, un trabajo personal de cada sacerdote a lo largo de este mes de septiembre. En un segundo momento ese trabajo se podrá compartir a lo largo de octubre en reuniones de trabajo preparadas por años de ordenación.

Animo a todos los sacerdotes a participar con alegría y responsabilidad en esta última etapa de esta visita pastoral y a la comunidad diocesana a rezar por los frutos de la misma.

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