Con el lema “creo, adoro, espero, amo”, casi 50 jóvenes de las archidiócesis de Zaragoza, Madrid y de la diócesis de Tortosa, pertenecientes a la Comunidad Jerusalén, han peregrinado a Fátima del 2 al 7 de agosto.
El encuentro comenzó en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, con la Eucaristía de envío presidida por el arzobispo de Zaragoza, don Carlos Escribano. Más de 200 personas habían enviado intenciones por redes sociales para que fueran presentadas a la Virgen en Fátima: cada joven llevaba varias de estas intenciones escritas en piedras, que cargaron durante todo el encuentro, como manera de ofrecer un sacrificio a Dios por dichas necesidades.
El autobús les dejó en Nuestra Señora de la Ortiga para llegar en peregrinación al Santuario, algunos descalzos, teniendo muy presentes todas las intenciones. ¡Qué gozo llegar a la capilla de las apariciones! Nuestros jóvenes han ido caminando a distintos lugares desde el Santuario, como el “centro de apoyo a discapacitados Juan Pablo II”, que les abrió las puertas para vivir una tarde de voluntariado llevando la alegría y el amor de Dios a personas allí internas; cada uno salió de allí lleno de agradecimiento y deseo de darse a los demás.
También fue muy especial el día compartido con los jóvenes de la comunidad Cenáculo de Fátima, viendo el poder de Dios que cambia vidas. Y por supuesto han orado en los lugares de las apariciones, han meditado cada uno de los mensajes de la Virgen, han tenido tiempos de adoración eucarística… en sus propias palabras: “el encuentro ha sido intenso y se nos ha pasado volando, hemos reflexionado y aprendido mucho sobre las apariciones, tratando de poner en práctica todo lo que la Virgen nos ha pedido” (Blanca, 19 años). Damos gracias a Dios por estos jóvenes, que son una alegría para toda la archidiócesis.