Carta del obispo de Tarazona. Oración por el cuidado de la Creación

Vicente Rebollo Mozos
4 de septiembre de 2026

Cada 1 de septiembre celebramos la “jornada de oración por el cuidado de la creación” y, a la vez, se inicia “el tiempo de la creación” Se llama así a los días que transcurren entre 1 de septiembre y el 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís, el santo que alabó a Dios por toda la creación, en cada ser creado veía la obra del amor de Dios. Es una tradición de la Iglesia Ortodoxa que también asumimos ahora los católicos. Por eso, a este tiempo se le considera como un periodo ecuménico, católicos y ortodoxos orando por la creación y su cuidado.

El lema elegido por el Papa León XIV para la jornada de este año es: “De sus espadas forjan arados y de sus Lanzas podaderas” Está tomado el profeta Isaías (2, 4). Es un canto a la esperanza mesiánica que traerá la paz a todo el mundo. Con su venida cambiará nuestros corazones y, transformará los elementos de guerra y destrucción en herramientas para el desarrollo, la unión, la paz. Con este lema se nos quiere concienciar de la capacidad destructiva de la guerra, destruye todo, las vidas humanas y la naturaleza. Impide la capacidad de desarrollo de las personas, el crecimiento en recursos, que facilite nuestro progreso. Es una llamada para que todos unidos trabajemos por lo que nos une y hace crecer y, evitar lo que nos separa y destruye la creación.

La creación es testimonio de la existencia de Dios y de su amor hacia los hombres. Así lo define el Concilio Vaticano II “Dios creando y conservando el universo por su Palabra, ofrece a los hombres en la creación un testimonio perenne de sí mismo” (DV 3). Es camino que lleva a Dios y a su vez nos une como hermanos. De ahí, nuestro deber de cuidarla y protegerla, mejorarla y perfeccionarla con nuestro trabajo, como recoge el Concilio Vaticano II “el hombre con su trabajo coopera al perfeccionamiento de la creación divina” (GS 67)

Esa es la voluntad de Dios desde el momento de la creación cuando se la entrega al hombre “los bendijo y les dijo a Dios, sed fecundos y multiplicados llenad la tierra y sometedla” (Gn 1, 28). También la cuidamos con el buen uso, cuidado y respeto, porque en ella vemos la imagen de Dios. Lo contrario el maltrato, la falta de cuidado, el mal uso, es pecado contra Dios y contra los hombres.

Es importante que seamos conscientes que Dios ha puesto a nuestras manos una capacidad transformadora, casi sin límites, para completar la creación que Él inició, para que sea una herramienta de unión y progreso, pero el pecado que está dentro de nosotros hace que esa misma capacidad se use para destruir y dividir, cambiando los planes de Dios

Esto es lo que nos hace ver la importancia de esta jornada de oración, para que el bien triunfe sobre el mal, para generar sensibilidad en todos los creyentes y no creyentes, para unir voluntades de todos por el cuidado de nuestra casa común, como diría el Papa Francisco.

Oremos con existencia por el cuidado de nuestro mundo, de la creación.

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