Cáritas diocesana de Tarazona comienza una nueva etapa con el nombramiento del sacerdote D. David Alvizures como director para los próximos cuatro años. Tras más de dos décadas de servicio generoso de Lola Esteras, la entidad se adentra en un tiempo de continuidad y, al mismo tiempo de renovación, marcado por los nuevos estatutos y por el deseo de seguir encarnando, con hondura y cercanía, la caridad de la Iglesia en el territorio.
David Alvizures, que ya formaba parte del equipo, afronta esta etapa con una prioridad clara: «consolidar la aplicación de los nuevos estatutos en el día a día”.
El nuevo director destaca la herencia recibida y la solidez de los programas actuales —empleo, mayores, voluntariado y Moda Re—: “Es innegable que la Cáritas que tenemos hoy en día es fruto de la gran labor que Lola ha desarrollado durante todos estos años. Contamos con programas muy bonitos y, además, profundamente asentados en nuestra realidad social. Asimismo, disponemos de un equipo técnico muy capaz que pone todo su corazón en su tarea. Por lo tanto, considero esencial seguir impulsando estas iniciativas”.
Entre los desafíos del territorio, señala la movilidad humana, la precariedad laboral y la despoblación, y subraya la importancia del voluntariado porque “son el alma de Cáritas. Es imposible entender nuestra labor sin ellos. Queremos seguir acompañándolos para que su esfuerzo, tantas veces callado y discreto, siga dando frutos”.
Respecto a los desafíos sociales, Alvizures destaca la necesidad de una respuesta cercana y pastoral: “Dar una respuesta apropiada a esta realidad social tiene que ser nuestro principal cometido pastoral, al mismo tiempo que buscamos despertar el interés y el compromiso de la población por el voluntariado en Cáritas”.
Aunque reconoce que la entidad es pequeña y gestiona recursos limitados, identifica vías de crecimiento:“Siempre se puede hacer más. Fortalecer el voluntariado es prioritario, y vemos una vía muy valiosa en despertar la solidaridad y la colaboración del tejido empresarial de nuestro territorio”.
Finalmente, sitúa la misión de Cáritas en el corazón de la vida eclesial: “La caridad es uno de los pilares fundamentales de la vida cristiana. Cáritas debe ser en cada comunidad parroquial el rostro concreto de la fe hecha obras. En lo social, estamos llamados a ser un agente activo de transformación y esperanza”.