La Delegación de Juventud de la Archidiócesis de Zaragoza volverá a apostar este verano por una experiencia de peregrinación dirigida a los jóvenes. En esta entrevista para El Espejo de COPE Zaragoza, Elena Vela, miembro del equipo organizador, explica que el objetivo del Camino Lebaniego es ofrecer «mucho más que un viaje»: una oportunidad para caminar juntos, celebrar la Eucaristía, compartir la fe y descubrir cómo Cristo sigue saliendo al encuentro de cada persona.
La peregrinación recorrerá cuatro etapas desde San Vicente de la Barquera hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes centros de peregrinación del cristianismo, donde se conserva el Lignum Crucis, el mayor fragmento conocido de la Cruz de Cristo. Además del recorrido, los jóvenes vivirán momentos diarios de oración, formación, convivencia, servicio y descanso, con el deseo de fortalecer la amistad, construir comunidad y aprender a mirar la vida con los ojos de Cristo.
Detrás de esta iniciativa hay meses de preparación y un equipo de alrededor de 15 voluntarios, que trabajan en la organización logística, la animación pastoral y las actividades del grupo. La peregrinación concluirá con una visita al santuario de Loyola, coincidiendo con la festividad de san Ignacio, como broche final de un itinerario marcado por la espiritualidad y el discernimiento.

Elena Vela anima a los jóvenes a dejar atrás los miedos y abrirse a este tipo de experiencias. «Muchas veces pensamos que es solo un viaje, pero termina siendo un momento que cambia la vida. Conoces una comunidad, haces nuevas amistades y, sobre todo, tienes la oportunidad de encontrarte con Cristo». Una invitación a vivir el verano desde la fe, el servicio y la alegría de caminar juntos.