Una experiencia de fe compartida en familia: la visita del Papa a Madrid

Diócesis de Barbastro-Monzón
12 de junio de 2026

La visita del Papa a Madrid ha sido, para nuestra familia -y especialmente para nuestros hijos, que van al Colegio de Agustinos-, mucho más que un acontecimiento histórico. Ha sido una verdadera experiencia de fe vivida en comunidad, de esas que dejan huella y que, con el tiempo, seguramente recordaremos como un punto de referencia en nuestro camino.

Desde el primer momento, la ciudad respiraba algo diferente. Madrid se transformó en un gran espacio de encuentro, alegría y sinodalidad. No era solo una multitud; era un pueblo transversal reunido, muy similar a ese sentimiento que tenemos en cualquier rincón del Alto Aragón cuando celebramos nuestras fiestas mayores.

El domingo, en la Misa celebrada en Cibeles, vivimos uno de los momentos más profundos. Allí, junto a más de un millón de personas, experimentamos algo difícil de describir: silencio en medio de la multitud, recogimiento, oración compartida… Sentimos esa llamada a redescubrir lo esencial: una fe que no es solo tradición, sino vida presente, cercana y encarnada en lo cotidiano, con un fuerte foco en el débil y el descartado, así como en la diversidad de comunidades y personas que habitan la ciudad.

Por la tarde, en el evento del Movistar Arena, el ambiente evolucionó de forma natural hacia el diálogo y el encuentro con el mundo. Fue inspirador ver cómo la fe puede tender puentes con la cultura, el deporte o la empresa… y donde pudimos disfrutar especialmente de nuestra querida María Rozalén y su familia -gente extraordinaria y grandes amantes de nuestro Sobrarbe-. También vivimos con especial emoción la intervención de nuestra superheroína Teresa Perales, brillante y cercana, que no dejó de poner en valor a nuestra venerada y milenaria Virgen del Pilar, referencia universal de Aragón en el mundo.

El mensaje que quedó en nosotros fue claro: construir, entre todos, una sociedad más humana y justa, donde la dignidad de cada persona esté en el centro, recordando que aquí caben todos, todos y todos. Algo muy alineado con esa idea de “tejer redes” desde la escucha y el respeto, y plenamente conectado con el carisma y la vocación de nuestra Diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tan afortunados nos sentimos de formar parte.

¡Qué alegría comprobar que, desde una diócesis aparentemente pequeña y alejada, tengamos la suerte de contar con un modelo de Iglesia tan vivo y tan alineado con los tiempos!

Y, finalmente, el encuentro en el Bernabéu fue una auténtica celebración de Iglesia en comunidad. El estadio, habitualmente lugar de deporte, se transformó en un espacio de oración, testimonios y alegría compartida. Pudimos incluso entregarle al Santo Padre la bandera y la camiseta de baloncesto del colegio, mientras manteníamos contacto por WhatsApp con nuestro párroco, D. Darison Palacios, con quien íbamos comentando “el partido”.

Porque, de una forma u otra, la presencia de nuestra Unidad de Sobrarbe y de nuestra diócesis estuvo siempre en nuestra mente y en nuestros corazones.

Familia Torres-Artigas

 

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