El domingo, 31 de mayo, celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, la fiesta de nuestro Dios, al que confesamos como tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y un solo Dios verdadero. Es el misterio de nuestra fe, que nos indica que nuestro Dios amor, (I Jn, 4, 8) se manifiesta en la historia de la redención a través del Padre Creador, el Hijo Redentor, por su muerte y resurrección y, el Espíritu Santo Santificador con la fuerza del amor que procede del Padre y del Hijo, que nos acompaña de forma permanente a todos los creyentes en nuestra caminar hacia el cielo. Es un misterio de comunión y de redención por el que nos hace hijos de Dios y nos salvamos.
El Papa Francisco, en el Angelus del día esta fiesta, el año 2021, nos decía, “la fiesta de hoy nos hace contemplar este maravilloso misterio de amor y luz del que procedemos y hacia el cual se orienta nuestro camino terrenal” También Francisco, en esta fiesta del año 2022, insistía en el aspecto relacional para indicar que “la Trinidad nos enseña que no se puede estar nunca sin el otro”, nos anima “a testimoniar en la vida el misterio del Dios amor”. Es una fiesta muy práctica que nos quiere ayudar a sentir con profundidad el misterio del Dios y desde ahí, fortalecer nuestra relación con los demás. Por eso añadía Francisco “No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios, abiertos, necesitados de los demás y necesitados de ayudar a los demás”
En este día, la Iglesia celebra la jornada “Pro Orantibus” en favor de las comunidades religiosas contemplativas, con el lema “Vida contemplativa ¿por quién eres?” En nuestra diócesis tenemos tres comunidades contemplativas, Clarisas y Concepcionistas Franciscanas en Borja y Carmelitas Descalzas en Maluenda.
La finalidad de este día es hacer visible, agradecer y sostener la vida contemplativa presente en nuestra diócesis. Se nos invita a volver la mirada hacia quienes, llamados por el Señor, han consagrado su vida a la oración, la alabanza y la intercesión por nosotros y por el mundo entero. Así lo expresan los obispos en el mensaje para la celebración de este año, el preguntar por quién eres, quiere ser un reconocimiento del gran don que significa para nuestra diócesis la existencia de estas comunidades contemplativas, iluminan nuestra existencia cristiana, quieren expresar la comunión con toda la diócesis y juntos compartir la misma misión de anunciar el Evangelio a todas las personas.
Nos enseñáis lo grande e importante que es vivir desde Dios y para Dios a través de nuestra vida cotidiana y cómo esto, nos une y hermana a todas las personas. Sabemos que en vuestra oración presentáis cada día ante Dios todas las necesidades e inquietudes de nuestra diócesis y del mundo entero y así, nos ayudáis a ser “sal y luz” para nuestra sociedad. Vuestra vida en comunidad es un gran testimonio para nuestra sociedad dividida y con poca capacidad de entendimiento. También afianzáis nuestro ser Iglesia, familia de creyentes que siguen a Jesús. Gracias por todo.
Este domingo oramos especialmente por vuestras comunidades, vuestras necesidades e intenciones; pedimos que el Señor os enriquezca con el don de nuevas vocaciones.