Opinión

Juan Ramón Royo García

100 años de DOMUND y 75 de la delegación diocesana de Zaragoza

30 de septiembre de 2026

Los siglos XIX y XX fueron una época de gran desarrollo de las misiones, que posibilitaron la expansión de la Iglesia en medio de grandes persecuciones en numerosos sitios, con abundantes frutos apostólicos de santidad. Aragón  no estuvo al margen, con el dominico zaragozano san Ignacio Clemente Delgado, mártir en Vietnam en 1838; el claretiano oscense Mariano Avellaneda, muerto en Chile en 1904; y el escolapio turolense, siervo de Dios, Bruno Martínez, fallecido en Nicaragua en 1972.

El campo misional vio la incorporación de las religiosas, como fue el caso de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana (Anas). Su ideal misionero, presente en las constituciones de 1883, se hizo realidad al instalarse en el lazareto de la isla de Providencia en Maracaibo (Venezuela). En 1958 se fundaron en Zaragoza las Misioneras de Nª Sª del Pilar y Santiago Apóstol.

También fue una labor de los sacerdotes seculares. Hay En 1948 se fundó la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), cuyo primer presidente fue  el arzobispo zaragozano Rigoberto Domenech. En este año la Virgen del Pilar fue declarada patrona del Consejo Superior de Misiones, organismo creado en 1940 por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los papas se hicieron eco de este ímpetu misionero. Pío XI escribió el 28 de febrero de 1926 la encíclica Rerum ecclesiae sobre la acción misionera y estableció el 14 de abril que el último domingo de octubre fuese un “Día de oración y propaganda misional” (el Domund) en toda la Iglesia, a petición del Consejo Superior de la Obra pontificia de la Propagación de la Fe, que quiso que la predicación tuviese un carácter misional y se concediese indulgencia plenaria aplicable a los difuntos a quien comulgase y rezase por la conversión de los infieles.

En la organización de los primeros Domunds españoles participó muy activamente el futuro arzobispo de Zaragoza Casimiro Morcillo; nombrado en 1928 secretario nacional de las Obras Misionales Pontificias, organizó el Congreso Nacional de Misiones en Barcelona y la exposición nacional (1929) y la I Semana Española de Misionología (1930) y fue elegido secretario de la Asociación para el Fomento de los Estudios Misionológicos en España (AFEME). 

El boletín diocesano de Zaragoza de 1926 recogió la aprobación de los estatutos de la Unión Misional del Clero y del nombramiento del obispo de Vitoria, Mateo Múgica, como su presidente nacional español. En este año la Junta Diocesana de Misiones la formaban el canónigo penitenciario Carlos Roig, Juan Buj (también canónigo y director espiritual de las Anas), y los párrocos de San Miguel y del Pilar (Vicente Bardavíu y Manuel María Adán) y el beneficiado del Pilar, José María Bregante, actuando como secretario Juan Sanz Nager, catedrático del seminario. La fiesta del DOMUND fue dada a conocer en la publicación diocesana de octubre de 1927, incluyendo un artículo tomado del boletín de la Unión Misional del Clero. Los boletines zaragozanos de 1927 y de 1929 publicaron, respectivamente, los nombres de los miembros de la junta diocesana de la Unión Misional del Clero y de la Obra de San Pedro Apóstol, y de la junta auxiliar diocesana de la Central Misionera Española, encargada del congreso y exposición antes citados.

Para celebrar los veinticinco años de esta encíclica, en 1951 Pío XII publicó Evangelii praecones sobre el modo de promover la obra misional. A raíz de la misma, el 3 de noviembre el arzobispo Domenech erigió el Secretariado Diocesano de Misiones “para mantener viva la organización misional pontificia y atendiendo a los deseos de la Santa Sede”, sin suprimir los consejos diocesanos de las Obras Misionales Pontificias ni de la Unión Misional del Clero. Estaba presidido por el obispo auxiliar Lorenzo Bericiartúa, y fue su primer director Gregorio Mesones (Boletín Diocesano de 1951, pp. 461-466). Según su reglamento pretendía ser:

  • un centro de vida y de actividad misional que crease inquietudes misionales en todos los centros diocesanos;
  • una fuerza de atracción, impulso y coordinación de todas las fuerzas y actividades misionales existentes en la diócesis, bajo el signo universalista jerárquico de las Obras Misionales Pontificias;
  • un organismo que se encargase de llevar a la práctica, según las normas de Iglesia las aspiraciones universalistas de los católicos;
  • Un brazo ejecutivo de las normas del arzobispo y de la organización misional de pontificia de la diócesis;
  • Un organismo oficial de la diócesis encargado de la formación misional de los sacerdotes (procurando agruparlos en la Unión Misional), de la propaganda de la organización, de la colecta de las Obras Misionales y de la recaudación de las otras limosnas a favor de las misiones.

Este Secretariado es actualmente la Delegación Episcopal de Misiones y Obras Misionales Pontificias, englobada dentro del área de la Palabra.

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