Lectio Divina: Domingo, 21 de enero de 2018

Domingo 3º del Tiempo Ordinario

«Se ha cumplido el plazo». El tiempo de espera que se vive en Israel ha acabado. Ha terminado también el tiempo del Bautista. Con Jesús comienza una era nueva. No la etapa de la ira o venganza de Dios, sino la etapa de la gracia, de la misericordia, de la cercanía y de la ternura de nuestro Dios. En cada cristiano, el amor debe correr por sus venas como corre la sangre debajo de nuestra piel.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.» Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

REFLEXIÓN

1.- La cosa empezó en Galilea. No aparece en Judea y Jerusalén sino en Galilea. Quien ha visto aquella hermosa franja de tierra, especialmente en primavera, comprende todo. En este paisaje, en la superficie luminosa del lago, y las suaves colinas y el alto cielo, ahí donde Jesús se ha quedado extasiado contemplando la belleza de los lirios en la primavera y   el cantar de los pajaritos que su Padre alimenta cada día; ahí y sólo ahí ha podido dar el precioso mensaje de las Bienaventuranzas.   Por otra parte, está claro que el evangelista quiere desligar la predicación de Jesús de toda connotación oficial. Lejos de las autoridades religiosas, lejos del templo y de todo lo que significaba ambas cosas. Galilea era tierra fronteriza y en gran parte habitada por gentiles. Esto para un judío era, de entrada, una descalificación. El lugar de lo cotidiano se convierte así en lugar de encuentro con Dios. Por eso Jesús, cuando resucita manda a sus discípulos a Galilea para recorrer el mismo camino que Él recorrió.

2.- «Está apareciendo el Reino de Dios». Esta expresión es la clave de toda la predicación de Jesús. Hemos hablado cientos de veces del Reino. No se trata de creer que Dios existe, sino de creer que Dios nos ama y de que, a través del amor, se hace presente Dios. Jesús hace presente ese Reino, que es Dios, porque sus relaciones con los demás, basadas en el amor y la entrega, hacen surgir en cada instante a Dios. No olvidemos que la fuente de ese amor es el mismo Padre que se manifiesta a Jesús como ABBA. Esa ternura infinita de Dios hace que JESÚS se muestre bondadoso, tierno, cariñoso, lleno de misericordia. Por eso el reino de Jesús es fundamentalmente un Reino de amor. Amar siempre, amar a todos, amar sin esperar recompensa, amar incluso al enemigo, ése es el programa de Jesús. Un programa que, antes de enseñarlo, Él lo ha hecho vida.

3.– Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Es muy significativo que desde el primer instante de su andadura pública, en este evangelio de Marcos, Jesús cuenta con personas que le siguen de cerca y están dispuestas a compartir con él su manera de entender la vida. Lo normal es que hubiera retrasado el llamamiento a los discípulos, como hace Lucas, para cuando le conocieran un poco más. Pero Marcos tiene su teología. Desde el primer momento quiere poner de manifiesto la importancia de la Comunidad. El discípulo es el que sigue al Maestro a sol y a sombra. Y el Maestro no quiere hacer nada sin sus discípulos. A éstos que “siempre están con Él” les manda que sean pescadores de hombres, es decir, personas que se realicen plenamente como hombres y mujeres. Con Jesús nadie puede quedar fracasado.

PREGUNTAS

1.– Galilea es la tierra de los pobres, los sencillos, los que disfrutan de la Naturaleza y de la vida ordinaria. ¿Vivo feliz en Galilea?

2.- ¿Estoy convencido de que Dios está cerca de mí y me ama? ¿Me llena de gozo el sentirme fuertemente abrazado por mi Padre-Dios?

3.- ¿Estoy convencido de que el futuro de la Iglesia está en la creación de pequeñas comunidades vivas, llenas de fe y amor?

ORACIÓN

Este evangelio, en poesía, suena así:

“Se ha cumplido el plazo”, el tiempo

en los divinos relojes.

Jesús nos anuncia un “Reino”

de amor, de paz, de ilusiones.

Jesús nos invita a todos

a mirar otro horizonte,

a creer en su Evangelio,

aceptando sus valores.

Va pasando a nuestro lado,

pronunciando nuestros nombres.

El Reino de Dios, nos dice,

necesita “pescadores”.

Jesús nos llama y envía

a echar “cables salvadores”

a los hermanos hundidos

en el “mar” de sus dolores.

No sirven buenas razones,

nuestras obras son amores”.

Hay que sembrar nuestro mundo

de “signos liberadores”.

Andrés, Pedro, Juan, Santiago,

sin pedir explicaciones,

se marcharon con Jesús

a pescar y salvar hombres.

Danos, Señor, valentía,

mueve nuestros corazones,

para seguir a Jesús

por amor, sin condiciones.

(José-Javier Pérez Benedí)

 

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Autor: Raúl Romero