Lectio Divina: 23 de mayo de 2018

El que no está contra nosotros, está a nuestro favor

1.- Oración introductoria.

Señor, al leer hoy tu evangelio, me he sentido muy bien por dentro al escuchar de tus labios las palabras tan sabias que dijiste a tus discípulos. Ellos querían impedir hacer el bien a uno por el hecho de “no ser de los nuestros”. Gracias por esa apertura de mente, por esa anchura de miras, por esa amplitud de horizontes. ¡Qué grande eres, Jesús!

2.- Lectura reposada del evangelio: Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos.» Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está a nuestro favor.»

3.- Qué dice el texto. 

Meditación-reflexión

Las palabras humanas tienen todas ellas fecha de caducidad. Las palabras del evangelio son para siempre. Tienen la misma vigencia hoy que cuando fueron pronunciadas. Y es que “la mirada del hombre no es como la mirada de Dios”. La mirada del hombre es corta, mezquina, cicatera, miope. En cambio la mirada de Jesús es amplia, universal, de horizontes ilimitados. La postura de los discípulos es hacer el bien sólo a los que están cerca, a los prójimos, a los de casa. Pero no a los que “no son de los nuestros”. Y yo me pregunto: desde que Jesús se ha hecho Hombre, desde que Él nos ha hablado de un Padre Bueno, que “hace salir el sol sobre buenos y malos; y manda la lluvia sobre justos y pecadores” (Mt. 5,45), ¿se puede decir de cualquier ser humano que ése no es de los nuestros? ¿Quiénes son los nuestros? ¿Los que tienen las mismas ideas que nosotros? ¿Los que van a Misa los Domingos? ¿Los que ayunan los viernes de cuaresma? Por favor, no confundamos el celo de Dios por nuestros celos humanos. “Hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre”… ¿Habrá en la vida cosa tan bonita que liberar a la gente del mal y ayudar a los demás a ser personas? ¿No es éste el verdadero evangelio que quiere Jesús? Siempre que una persona, se preocupa de los demás, trabaja contra las injusticias, busca la verdad, podemos estar seguros que “ese es de los nuestros”. Los colores religiosos y políticos los ponemos nosotros. Dios es el Padre de todos Y no tiene color. Por favor, no perdamos más tiempo en separar a las personas diciendo que son de izquierdas o derechas. Nosotros tenemos dos manos: una derecha y otra izquierda; y, cuando las juntamos para rezar, Dios siempre nos escucha. Por otra parte, si se me acercan dos hombres: uno con toda la verdad y otro con sólo el deseo de buscarla, me quedaría con éste. Porque la verdad absoluta es exclusiva de Dios.

Palabra del Papa

“La fe crece con la práctica y es plasmada por el amor. Por eso, nuestras familias, nuestros hogares, son verdaderas Iglesias domésticas. Es el lugar propio donde la fe se hace vida y la vida crece en la fe. Jesús nos invita a no impedir esos pequeños gestos milagrosos, por el contrario, quiere que los provoquemos, que los hagamos crecer, que acompañemos la vida como se nos presenta, ayudando a despertar todos los pequeños gestos de amor, signos de su presencia viva y actuante en nuestro mundo. (Homilía de S.S. Francisco, 27 de septiembre de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Mirar hoy a las personas con las que me encuentre con la mirada de Jesús.

6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque me acabas de ensanchar mi corazón. Cuando descubro un cristianismo de “puertas cerradas”, de “honores y privilegios”, de “estrechamiento espiritual”, me agobio, me asfixio, me dan ganas de salir a respirar el aire del Espíritu. En cambio, con una Iglesia acogedora, respetuosa, dialogante, con celo, pero sin celos, yo me encuentro bien, tan bien como el pez en el agua.

 

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Autor: Raúl Romero