Mons. Oscar Cantú (Las Cruces, Estados Unidos), asegura que «no hay confusión en la enseñanza de la Iglesia y la posición sobre inmigración», pues está centrada en el Evangelio.

En una columna publicada en el diario Las Cruces Sun News, en respuesta a críticas sobre la postura de la Iglesia en defensa de los migrantes, Mons. Cantú destacó que «por décadas los obispos de Estados Unidos, así como el Vaticano, han sido bastante claros».

Las Cruces, en el estado de Nuevo México, se encuentra a poco más de 80 kilómetros al norte de Ciudad Juárez (México). Más del 50% de los casi 100 mil habitantes de la ciudad son hispanos o latinos.

«La migración es un asunto humano y moral y, por tanto, hablamos sobre eso en la esfera pública», señala el obispo.

«Algunos desearían que los obispos tuvieran un mensaje diferente sobre la inmigración, pero la tarea de los obispos no es acomodarse a las preferencias o políticas de individuos o grupos. En lugar de eso, la tarea de los obispos es enseñar e interpretar el mensaje de Jesús en el Evangelio, con todas sus implicaciones morales», afirma.

El prelado subraya que «la ley humana debe basarse en la ley natural, y por tanto reflejar la ley divina».

«Respetamos la ley humana, mientras esté en conformidad con la ley natural y divina», asegura.

«Por eso, la Iglesia se opone al aborto y la eutanasia, ya que van contra la ley divina, como está en la Escritura y la Tradición», destaca.

Mons. Cantú asegura que «rezamos y trabajamos pacíficamente para que las leyes humanas estén en conformidad con la dignidad humana, ya sea la ley respecto al aborto, la prevención del hambre o la inmigración».

El obispo precisa que, si bien la Iglesia «reconoce el derecho soberano de un país a controlar sus fronteras, ese derecho debe ser sopesado frente a otras realidades morales, como las amenazas a la vida de una persona, la unidad de la familia, la dignidad humana, etc.».

El Obispo de Las Cruces subraya que «la Iglesia no es un partido político. La Iglesia sigue las enseñanzas de Jesucristo y las aplica a situaciones actuales».

«Juzgamos las posiciones políticas a través de las lentes de nuestra fe, no nuestra fe a través de las lentes de la política», explica.

El prelado lamenta que «los obispos son acusados desde la derecha de no enfatizar de forma suficiente sus temas, y desde la izquierda de no enfatizar suficientemente los suyos».

Mons. Cantú señala que «con cada administración trabajamos sobre lo que podemos, y criticamos cuando es apropiado a la luz del Evangelio».

«Jesús no era popular entre muchas personas», recuerda, pero «enseñaba la verdad y lo que era correcto. La Iglesia, también».

(Añadimos nosotros)

El Papa pide responder a las migraciones a través de la doctrina social de la Iglesia.

Durante un encuentro con los miembros de la Comisión Católica Internacional de Migraciones, el Papa Francisco pidió situar la doctrina social de la Iglesia en la puesta en marcha de respuestas efectivas al fenómeno migratorio.

«Juntos debemos animar a los estados a concordar respuestas más adecuadas y eficaces a los desafíos puestos en los fenómenos migratorios, y podemos hacer sobre la base de principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia», dijo durante el encuentro.

En este sentido, añadió que «debemos empeñarnos para asegurarnos que las palabras sigan compromisos concretos en el signo de una responsabilidad global y compartida».

El Papa Francisco recordó que parte de la misión de la Iglesia es «la liberación de los miserables, los opresores y los perseguidos».

Durante su discurso, deseó que «esta obra continúe, animando a las iglesias locales a prodigarse por las personas que son obligadas a dejar su propia tierra y que se convierten a menudo en víctimas de engaños, violencias y abusos de todo tipo».

«Para liberar a los oprimidos, los descartados y los esclavos de hoy es esencial promover un diálogo abierto y sincero con los gobernantes, un diálogo que hace un tesoro de la experiencia vivida, de los sufrimientos y de las aspiraciones del pueblo, para llamar a cada uno a sus responsabilidades».

La idea cristiana de la migración implica en sí una gran cantidad de sacrificios y sufrimientos. Porque para un cristiano toda migración es un viaje, una peregrinación de fe y esperanza, tal como lo mencionó el Papa Benedicto XVI (mensaje para la «Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado» en el año 2013), lo que es una visión positiva de la migración. El Papa invitó a reflexionar sobre la vida cristiana, la pobreza, la esperanza, la integración de los migrantes y los derechos humanos.

Volvemos a repetir las palabras del santo padre: «Todo Estado tiene el derecho de regular los flujos migratorios… asegurar el respeto de la dignidad de toda persona humana».

Frecuentemente en el mar Mediterráneo hay muchas embarcaciones que se hunden en el mar; y lo que debería ser una esperanza, se convierte en un mensaje de desesperación, tragedia y muerte. Y hablando de la misma naturaleza de la migración del hombre y de la mujer que deja su país, su familia, sus amigos y sus hijos, ya desde ese momento se prueba el dolor y el sufrimiento. Por supuesto, la migración no es sinónimo de pobreza, pero el dolor de la pobreza y del sufrimiento siempre estarán entre los migrantes.