Instrucción Sobre la confidencialidad de las causas

Papa Francisco

El Papa Francisco eliminó el secreto pontificio para aquellas denuncias, procesos y decisiones que afectan a los casos de abusos sexuales. Así lo decretó mediante la Instrucción Sobre la confidencialidad de las causas, difundida el martes 17 de diciembre de 2019 y que entró en vigor en cuanto fue publicada en L’Osservatore Romano.

En la Instrucción Sobre la confidencialidad de las causas se establece que los delitos que no estarán sometidos al secreto pontificio son los citados en el artículo 1 del Motu proprio Vos estis lux mundi, de 7 de mayo de 2019, y en el artículo 6 de las Normae de gravioribus delictis reservados al juicio de la Congregación para la Doctrina de la Fe, mencionados en

San Juan Pablo II

el Motu proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela, de san Juan Pablo II, de 30 de abril de 2001, y sus posteriores modificaciones.

Además, en la Instrucción se concreta que «la exclusión del secreto pontificio también subsiste cuando tales delitos hayan sido cometidos en concomitancia con otros delitos».

La Instrucción también subraya que «la información se tratará de manera que se garantice su seguridad, integridad y confidencialidad» «con el fin de proteger la buena reputación, la imagen y la privacidad de todas las personas involucradas».

Aunque se insiste también en que «el secreto de oficio no obsta para el cumplimiento de las obligaciones establecidas en cada lugar por la legislación estatal, incluidas las eventuales obligaciones de denuncia, así como dar curso a las resoluciones ejecutivas de las autoridades judiciales civiles».

La Instrucción concluye señalando que «no puede imponerse ningún vínculo de silencio con respecto a los hechos encausados ni al denunciante, ni a la persona que afirma haber sido perjudicada ni a los testigos».

La modificación de las Normas Sustanciales del Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela (en inglés) afecta a los artículos 6, 13 y 14 de dicho texto legislativo.

La redacción del artículo 6 se modifica en el párrafo que define la edad hasta la que se considera pornografía infantil. La nueva redacción define como delito grave contra la moral, cuyo juicio queda reservado a la Congregación para la Doctrina de la Fe «la adquisición o posesión o divulgación, con un fin libidinoso, de imágenes pornográficas de menores de dieciocho años por parte de un clérigo, de cualquier forma y por cualquier medio».

En el artículo 13 se elimina la obligación de que el abogado y procurador sea un sacerdote. El nuevo párrafo queda redactado del siguiente modo: «Funge de abogado y procurador un fiel, doctorado en derecho canónico, aprobado por el presidente del colegio».

Por último, el artículo 14 se sustituye por el siguiente: «En los otros tribunales, sin embargo, para las causas de las que tratan las presentes normas, pueden desempeñar válidamente los oficios de juez, promotor de justicia y notario solamente sacerdotes». Por lo tanto, el patrono queda excluido, a diferencia de la anterior redacción.

¿Eliminó el Papa Francisco el secreto de confesión para los casos de abusos?

Sin embargo, aunque la anterior medida no afecta al secreto de confesión, cabe preguntarse cuál es la diferencia entre el secreto pontificio y el sigilo sacramental.

Mons. Arrieta

En declaraciones a ACI Prensa, el Secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Mons. Juan Ignacio Arrieta, explicó que el secreto pontificio y el sigilo sacramental son «dos cosas completamente distintas», y que el sigilo sacramental «responde a leyes divinas que ninguna autoridad humana puede eliminar».

Aclaró que el «secreto pontificio» es un tipo más riguroso de secreto de oficio, establecido y regulado por leyes humanas y que, en ciertas condiciones, se puede modificar o eliminar siguiendo los procedimientos marcados por esas leyes humanas.

«En cierto sentido», señaló Mons. Arrieta, «es un tipo de secreto profesional, aunque más exigente, similar al que puede tener un médico, un juez, un gobernante o cualquier persona que, por su profesión tenga acceso a datos sobre la intimidad o la honorabilidad de las personas o a cuestiones de Estado y tiene por ello el deber de mantener el secreto». De todos modos, como indicó, «el secreto profesional o el de oficio, además de estar regulado por las leyes humanas, tiene aspectos morales que obligan en conciencia».

El secreto pontificio, señaló, «es una obligación que determinados titulares de cargos eclesiásticos como un obispo, el nuncio, el oficial de una Curia, están obligados a respetar en relación con temas sobre los que están trabajado y pueden resultar particularmente delicados como el nombramiento de obispos, proyectos en trámite de futuras leyes, proyectos de tratados con Estados…, u otros temas parecidos». Esta obligación de

San Pablo VI

observar el secreto pontificio se rige por una ley del Papa san Pablo VI de 1974.

En cambio, el sigilo sacramental es algo completamente diferente y responde a exigencias de la ley divina. «Es un secreto inviolable que nadie puede levantar al confesor, ni siquiera el mismo penitente, y mucho menos una ley humana porque es un grave deber moral que está muy por encima de las leyes humanas».

La inviolabilidad del sigilo sacramental «se debe a que en el sacramento de la confesión el sacerdote representa a Cristo y, por lo tanto, las noticias que escucha no le pertenecen y no puede de ninguna manera violar ese secreto ni hacer uso de esas noticias». En la Confesión el sacerdote «está sustituyendo al mismo Cristo que perdona».

Mons. Arrieta hizo hincapié en que «el secreto pontificio es una cuestión jurídica, establecido por leyes humanas, y que obliga hasta donde pueden obligar las leyes humanas, pero no puede liberar de las leyes que son divinas, como son las leyes que pertenecen a la estructura del sacramento de la Confesión, ni de los deberes que se desprenden de la ley moral». 

En ese sentido, en una contribución distribuida por la Oficina de Prensa del Vaticano el 17 de diciembre de 2019, Mons. Arrieta subrayó que la Instrucción Sobre la confidencialidad de las causas que elimina el secreto pontificio en los casos de abusos sexuales, «no tiene ningún tipo de colisión con el deber absoluto de observar el sigilo sacramental».

El Secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Charles Scicluna, uno de los mayores expertos vaticanos en la investigación de estos delitos, explicó en una entrevista con Vatican News, que la eliminación del secreto pontificio permitirá, entre otras cosas, que las víctimas conozcan la sentencia que siguió a su denuncia, algo que hasta ahora no ocurría.

Más información:

http://www.vatican.va/resources/resources_introd-storica_en.html (inglés)

http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/en/motu_proprio/documents/hf_jp-ii_motu-proprio_20020110_sacramentorum-sanctitatis-tutela.html file:///C:/Users/PC/AppData/Local/Temp/2629-Texto%20del%20art%C3%ADculo-10330-1-10-20150616.pdf (inglés)

http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/fag.htm#j

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/12/17/coment.html

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2019-12/juan-ignacio-arrieta-textos-legislativos-rescripto-abusos-menor.html