Cristo Rey. Czerny: la realeza de Jesús, libre de la corrupción mundana -  Vatican News

Los cristianos de este milenio no tenemos más remedio que estudiar: «estudiar a Cristo». No vale saber mucho de ciencias humanas, desarrollar la inteligencia para el cálculo matemático o el master en marketing, sin desarrollar igualmente la capacidad que la razón tiene para conocer verdades de fondo, de peso, verdades que dilucidan el sentido del cálculo, del master y de la vida entera, su lugar en el cosmos, su destino trascendente. De ahí que sea locura de la peor especie, amputar la mente del niño en escuelas públicas o privadas ajenas a la enseñanza religiosa; o de los jóvenes en universidades donde se especializan en el conocimiento exhaustivo de una de las patas de la mosca, sin saber relacionarla con la mosca ni con el universo. Es la manera más eficaz de crear universitarios que saben mucho de un fragmento de un segmento de un sector de alguna cosa que, lógicamente, les ha de convertir en sectarios de la misma. Así, fácilmente resultarán hombres y mujeres sin fundamento racional para su existencia, sin religión, sin identidad, sujetos a la más engañosa de las modas: la moda intelectual.