Revista “Fe y Obras” - Número 2 – Cuaresma

Si decimos tener fe, pero no la traducimos en buenas obras, nuestra fe es inútil.

Algunos dicen que basta solo la fe para ser salvos, sin embargo, al revisar con un poco de detenimiento la Escritura, vemos que esto no es cierto. Si bien es verdad que Dios nos concede la salvación gratuitamente (por pura gracia), también debemos esforzarnos con buenas obras para alcanzar la salvación. En otras palabras, si decimos tener fe, pero no la traducimos en buenas obras, nuestra fe es inútil, como vemos claramente, por ejemplo, en los siguientes textos:

– «Juro por mí mismo —palabra de Yahvé— que, ya que has hecho esto y no me has negado a tu hijo…, te colmaré de bendiciones… Y porque has obedecido mi voz, todos los pueblos de la tierra serán bendecidos a través de tu descendencia» (Gn 22.16).

– «Muestren los frutos de una sincera conversión, pues de nada les sirve decir: “Abraham es nuestro padre”» (Mt 3.8).

– «El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto, será cortado y arrojado al fuego» (Mt 3.10).

– «Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos» (Mt 5.16).

– «Si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos» (Mt 19.17).

– «Porque no son justos ante Dios los que escuchan la Ley, sino los que la cumplen» (Rom 2.13).

– «Díganme: el hecho de que ya no estemos bajo la Ley sino bajo la gracia, ¿nos autoriza a pecar? Claro que no» (Rom 6.15).

– «Dedíquense a la obra del Señor en todo momento, conscientes de que con él no será estéril su trabajo» (1 Cor 15.58).

– «El que no cumple recibirá lo que merece su maldad, pues Dios no hará excepciones a favor de nadie» (Col 3.25).

La doctrina católica enseña:

a) que para salvarnos es necesario orar;

b) que sin orar no podemos permanecer mucho tiempo sin pecado;

c) que, aun para muchas cosas humanas, es muy necesario o conveniente la oración;

d) que, si oramos frecuentemente pidiendo a Dios nuestra salvación, nos salvaremos seguro. Dice San Pablo que con la oración se pueden vencer todas las tentaciones (San Pablo: «Primera carta a los Corintios», 10.13).